Ciencia y Salud

Niños sin pantallas: cómo manejar el estrés de poner límites a tus hijos con el celular y la tablet

Las normas de la crianza digital recomiendan restringir los aparatos electrónicos durante la infancia y adolescencia. Sin embargo, no todas las madres y padres pueden cumplir con dicha sugerencia.

El internet está plagado de información sobre el uso de celulares en niños y niñas: consecuencias en su desarrollo o consejos para sustituir las pantallas, hasta los peligros de las redes sociales.

Pero la realidad es que hoy en día la tecnología está a la mano de cualquiera. Con ello, mamás y papás no sólo se vuelven más susceptibles a romper esas “reglas de la crianza perfecta", también a sentir culpa y vergüenza cuando recurren a ella incluso por una buena razón, por ejemplo, si necesitan un momento de paz y silencio después de un arduo día de trabajo.

“Es posible que, sin querer, se haya estigmatizado una actividad que se ha convertido en parte integral de la vida de la mayoría de las personas, creando así las condiciones para el estrés parental y los conflictos familiares”, plantea un estudio del Media Psychology.

La culpa parental

Stephanie C. Milford explica en su artículo de la Media, Culture & Society que la era digital ha puesto a madres y padres en una “incertidumbre moralizante” debido a las expectativas cambiantes y contradictorias que vienen con la crianza digital.

“La imagen idealizada del padre o madre digital es la de alguien que no solo limita el tiempo frente a la pantalla, sino que lo monitorea activamente, informa sobre él y reflexiona sobre él”.

Y cuando no logran cumplir con ese ideal, surge lo que Media Psychology define como Parental Screen Guilt (PSG) —“culpa parental por la pantalla”, por su traducción al español—: La sensación de transgresión que experimentan los padres (y madres) en función del uso que hacen sus hijos de las pantallas.

Sin embargo, no es una simple preocupación por las consecuencias de sus actos. Más bien, es una genuina sensación de estar fallando en su rol parental motivada, principalmente, por tres factores: el tiempo que pasan frente a las pantallas, el contenido que consumen o los propósitos de su uso.

“Dado que ser un buen padre probablemente sea un objetivo clave de su identidad, el uso excesivo de pantallas por parte de los niños puede generar sentimientos de culpa en los padres”.
Los padres pueden sentir culpa por dejar a sus hijos usar el celular
Los padres pueden sentir culpa por dejar a sus hijos usar el celular | Freepik

​Claro, no todas las familias experimentan la culpa de la misma manera. Algunas considerarán dañino cualquier acercamiento con las pantallas antes de los cinco años; otras pueden tolerar máximo dos horas al día, y unas más consideran más preocupante el tipo de contenido que el tiempo.

Sea cual sea la razón, algo que identificó el estudio en la mayoría de los casos es que el Parental Screen Guilt fungió fue predictor del estrés parental e insatisfacción de la relación padres e hijos —tanto infantes como adolescentes—.

Las razones son distintas. Por ejemplo, los conflictos y frustraciones después de que mamá, papá o el tutor fijara una hora para apagar la televisión o pidiera apagar el celular durante la comida; o la ansiedad por los efectos que las pantallas tendrán en sus hijos. Y aunque esta última puede motivarlos a limitar la exposición, otros constantemente rompen con sus propios estándares debido a circunstancias económicas, de salud mental, accesibilidad, etcétera.

“Esta combinación del deseo de limitar el tiempo frente a las pantallas y las dificultades para lograrlo constituye una fuente constante de estrés
(...) Cuando están estresados, pueden recurrir más a las pantallas para entretener a sus hijos, sin embargo, este mismo acto aumenta sus niveles de estrés si sienten culpa por el uso que hacen sus hijos de los medios digitales”.
Las circunstancias obligan a algunos padres a ceder ante la tecnología
Las circunstancias obligan a algunos padres a ceder ante la tecnología | Freepik

¿Cómo evitar sentirse culpable?

El contexto social, al menos en México, complica la exención de los aparatos tecnológicos en la crianza, pues el 79.4% de la población infantil (de 6 a 11 años) es usuaria de internet. De ahí que la Universidad de Berkeley recordó que “no todo el uso de pantallas es malo” y planteó utilizar de esa culpa para modificar las reglas familiares con dos ejes centrales:

  1. Cómo la familia utiliza las pantallas
  2. Qué medidas de protección se establecerán o ajustarán para fomentar el bienestar, a partir de dicho uso.

Por su parte, la Universidad de Ohio recomendó priorizar la calidad sobre la cantidad. Es decir, “asegurarse de que el tiempo que (las y los niños) pasan frente a las pantallas sea productivo”. O como la psicóloga infantil, Alejandra Zertuche, recomendó en una entrevista con MILENIO:

“Si llegaras a necesitarlas (las pantallas), te diría que lo hagas de manera limitada y observando qué cosas sí son beneficiosas. (...) Hasta yo lo he utilizado como recurso cuando, de plano, no tienes cómo entretener a los niños”.

ASG

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Alejandra Sigala
  • Alejandra Sigala
  • Egresada de la UNAM. Te explico las tendencias en redes sociales y los temas que despiertan tu curiosidad en el día a día. Escucho, amo y a veces escribo sobre K-Pop. Me encanta bailar y los gatos.
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