En un mundo donde cada tres segundos una persona desarrolla demencia, cuidar del cerebro se ha convertido en una prioridad y desafío. Investigaciones han encontrado que, si bien prevenir daños es crucial, tomar acciones activas para mejorar y mantener la salud marca una diferencia aún mayor.
Un estudio con 3,966 participantes de entre 19 y 94 años recientemente concluyó que es posible extender la salud mental y cognitiva a lo largo de la vida independientemente de la edad, el sexo o nivel educativo.
¿Cómo cuidar el cerebro?
El rendimiento mental y el flujo de sangre en el cerebro comienzan a disminuir de forma natural a partir de los 20 o 30 años, afectando la rapidez con la que se procesa la información. Sin embargo, el desgaste no es sinónimo de enfermedad, de hecho, cada vez más evidencia apunta a que se pueden crear escudos biológicos para proteger al cerebro.
Por ello, los autores del estudio reciente plantean que, si bien abordar los factores de riesgo es importante, tomar medidas para extender y fortalecer la salud cerebral en todas las edades puede tener un impacto aún mayor que el propio desgaste natural.
Los autores del artículo realizaron un seguimiento de 3 años, periodo en el cual los participantes emplearon una plataforma en línea del Proyecto BrainHealth que combina evaluación, entrenamiento de la mente, hábitos de vida saludables y coaching personalizado para fomentar el cuidado cerebral.
Para medir el impacto del proyecto diseñaron un indicador (al que nombraron Índice de Salud Cerebral) con el que evaluaron tres áreas:
- Claridad: la capacidad de pensar, razonar y recordar (función cognitiva)
- Conexión: la relación con los demás y el sentido de propósito
- Equilibrio emocional: bienestar y salud mental en general
Tras su análisis se encontró que los participantes mostraron mejoras a largo plazo independientemente de la etapa de vida en la que iniciaron: desde los jóvenes de 19 años hasta los adultos de más de 69 obtuvieron beneficios.
Quienes se mantuvieron constantes con los entrenamientos, asesorías y hábitos saludables mostraron las ganancias más altas sin importar la edad, el género o el nivel académico.
Dado que las herramientas digitales para el cuidado del cerebro funcionan a gran escala y permiten que las personas tomen el control de su propia salud mental, los autores proponen que en un futuro podrían ayudar a prevenir el deterioro cognitivo.
¿Cómo una plataforma puede proteger al cerebro?
El proyecto BrainHealth es un estudio de 10 años liderado por la Universidad de Texas, en Estados Unidos, su objetivo es fortalecer el funcionamiento del órgano central utilizando:
- Microaprendizaje de 5 a 10 min al día
- Entrenamiento básico para aplicar estrategias clave sobre la atención, capacidad de síntesis de información y el pensamiento creativo.
- Entrenamiento para el manejo del estrés, resiliencia y sueño
- Módulos mensuales para aplicar lo aprendido a temas diarios (como por ejemplo, toma de decisiones)
- Acciones concretas como dedicar 60 minutos sin distracciones a la tarea más importante
La plataforma funciona como muchas otras: incluyó recordatorios, seguimiento de rachas e insignias junto con una biblioteca en línea con artículos, conferencias y estudios para aprender más sobre el cerebro. A la par programaron 20 minutos por videollamada cada 3 meses para revisar sus avances y metas junto con talleres mensuales de 45 minutos en grupo para practicar estrategias y hacer comunidad.
Más allá del desafío al que se adscribió este grupo de personas, los resultados plantean que es posible seguir moldeando al cerebro sin importar la edad, protegiéndolo así de enfermedades. La demencia, por ejemplo, es un padecimiento que se mantiene al alza a medida que la población mundial envejece y se asocia principalmente con 14 factores de riesgo que se pueden cambiar o evitar.
Los mitos que la ciencia desmontó sobre el cerebro
Este estudio también se suma a la serie de investigaciones que derriban creencias populares acerca de la vejez y el órgano central. Antes se creía que un cerebro longevo era rígido, pero gracias a la neuroplasticidad, este conserva la capacidad de adaptarse, aprender y mejorar.
También se extendió la creencia de que el deterioro mental por la edad es inevitable, pero, aun cuando algunas habilidades disminuyen con los años, el entrenamiento constante puede mantener o incluso aumentar el rendimiento cerebral.
Finalmente el último mito que los científicos buscan erradicar es que, si hay un daño físico, ya no se puede mejorar, pues en realidad, la salud cerebral (bienestar, buenas decisiones, estabilidad emocional) puede cultivarse incluso si existe un problema biológico de fondo (como secuelas de un derrame).
LHM