El liderazgo se mide por la huella que dejamos y no por los cargos que ocupamos o, incluso, los resultados. Por ello es muy importante tener claro ¿cómo te gustaría ser recordado?
¿Por la atención que brindaste a las necesidades de tu equipo?, ¿por el acompañamiento que le diste?, ¿por ser parte de su crecimiento profesional y personal?, ¿por el ambiente que construiste?
A Gabriela Barragán, Business Executive Officer en Nestlé Health Science México, le preguntaron, en Inspiring People, un pódcast de Factor Wellbeing 360 de Tecmilenio, cómo quería ser recordada como mujer líder y su respuesta fue más ambiciosa:
“Como una mujer que abrió puertas, que impulsó el desarrollo profesional y personal de otras personas y que, a su vez, logró que estas inspiraran a alguien más.”
Suena difícil, ¿no? Pero precisamente habla de los retos y desafíos que una líder se impone para aprovechar la oportunidad que tiene de dejar esa huella entre sus colaboradores y jefes al paso por una organización.
Así que repasemos un poco esos pequeños cambios que van sumando día a día, pero que van construyendo un liderazgo en toda la extensión de la palabra y que, particularmente como mujer, Gabriela pretende dejar huella en otras mujeres profesionistas, empoderándolas y construyendo equipos de alto rendimiento, orgullosos y satisfechos de verse donde están.
Te comparto algunos consejos de Gabriela que, desde su experiencia profesional, han demostrado que sí es posible un cambio y que están acordes con las ciencias del bienestar.
- Poner en el centro a las personas. Quizá el principio fundamental donde inicia todo. No necesariamente son las metas o estilo de decisiones. El equipo es el motor que hace posible alcanzarlas.
- Cuidar el bienestar para cumplir los objetivos. Se debe tener claro que el cumplimiento de objetivos no están peleados con el bienestar; al contrario, cuando las personas se sienten valoradas y acompañadas, el compromiso con el propósito de la organización se fortalece y los resultados llegan con mayor solidez.
- Lograr un balance en las demandas. El reto es pedir resultados sin descuidar a las personas. Cuando se logra, el compromiso del equipo crece y el desempeño se fortalece.
- Conocer a tu equipo a profundidad. Escuchar con empatía contribuye a mejores resultados. Comprender qué significa bienestar para cada persona, identificar sus necesidades y actuar con flexibilidad sin perder el enfoque en los objetivos.
- Impulsar la retroalimentación oportuna. Fomentar espacios de retroalimentación individual y de medio término allanan el camino. Un feedback a tiempo, tanto positivo como correctivo, ayuda a mejorar procesos y evitar desviaciones.
- Apoyar el talento y fomentar la igualdad de oportunidades también resulta fundamental. Hombres y mujeres pueden crecer y desarrollarse en distintos ámbitos.
- El bienestar holístico. Atender de manera integral los aspectos físicos, emocionales y financieros fortalece al equipo. Promover pausas activas, ejercicio, acompañamiento psicológico y orientación financiera o motivar a realizarse estudios médicos y adoptar hábitos saludables impacta directamente en la energía y el desempeño.
Cuando los objetivos apremian y la carga de trabajo aumenta, mantener la motivación se vuelve fundamental.
Hay etapas en la organización donde el trabajo se acumula a pesar de haber hecho todo lo posible por planear según objetivos y tareas. En esta situación es fundamental reconocerlo y comunicarlo con honestidad, esto hará que el equipo lo comprenda y responda acorde al lugar que le han dado.
Todo liderazgo empieza por uno mismo.
Cuando actuamos con propósito y colocamos a las personas en el centro, construimos un legado que trasciende los resultados.
Al final, lo que permanece no son solo las metas cumplidas, sino la huella que dejamos en los demás.
MGR