La comunicación es vital para las relaciones de pareja. Y con ello, también aprender a escuchar, llegar a acuerdos e, incluso, externar de manera respetuosa las inconformidades de cada parte.
Sin embargo, no basta con tener una “plática seria” cada cinco meses o, peor aún, después de cada discusión. Al contrario, el Instituto Gottman remarca la importancia de sostener conversaciones periódicas, en un espacio tranquilo y sin distracciones; las cuales sirvan para fomentar la autorreflexión, e, incluso, donde puedan tomar notas de sus pensamientos y sentimientos.
Para lograrlo, el instituto especializado en relaciones de pareja propone una rutina de cinco pasos básicos.
1. Expresar agradecimiento
Tan fácil como decir qué aprecian del otro. Es decir, abrir la conversación centrándose en los aspectos positivos de la pareja y de su relación; lo cual ayuda a reducir la tensión y a facilitar la colaboración entre ambas partes.
La sugerencia de Gottman es expresar sus ideas de manera intercalada, compartiendo de tres a cinco cosas de su pareja que apreciaron en días o semanas pasadas. Lo ideal sería realizarlo por turnos y de la manera más específica posible, mencionando qué hicieron y qué les hizo ver esa acción de la otra persona. Por ejemplo:
- “Aprecio que laves los platos después que cocino la cena. Eso ayuda mucho a equilibrar las tareas del hogar”.
- “Muchas gracias por los consejos para resolver ese conflicto en mi trabajo. Tus aportaciones e inteligencia me ayudaron a ver la problemática con otros ojos”.
2. Hablar sobre lo que está haciendo bien
El siguiente paso es identificar las acciones que funcionan en pro de la relación; las que están mejorando o lo que se ha mantenido en paz.
Y para ello no es necesario recordar los grandes cambios o actos excepcionales, pues basta con voltear a lo cotidiano: pasar más tiempo juntos, dejar el celular a la hora de comida para conversar viéndose a los ojos, sentir las responsabilidades del hogar menos pesadas gracias a la repartición equitativa de las tareas domésticas, etcétera.
3. Entrar en la discusión
Una vez superada la etapa más amena de la plática, es momento de abundar en las inquietudes, preocupaciones o inconformidades que subsisten en la relación de pareja.
En este punto, tomar turnos —tal y como se hizo con los agradecimientos y felicitaciones —va a ser una herramienta ideal para evitar las interrupciones; garantizar la escucha activa, y evitar que “los humos se eleven”.
Es importante señalar que no es necesario estar de acuerdo con la perspectiva de la pareja ni mucho menos persuadirla para cambiar su parecer. Más bien, hay que procurar escucharla, comprenderla y reconocer su experiencia y sentimientos.
4. Decir lo que necesitan
Igual por turnos, toca ver hacia adelante. Intercambien opiniones sobre lo que la pareja puede hacer para hacerlos sentir más cómodos, amados y conectados antes de tener la próxima coversación.
Para ello, el Instituto remarca prestar atención en dos puntos:
- La petición sea positiva y específica.
- En lugar de centrarse en lo que quieres que la pareja deje de hacer, expresarle lo que sí puede hacer.
5. Finaliza tu registro
Antes de dar por terminada la conversación, tomarse unos minutos para asegurarse que ambos están de acuerdo sobre los próximos días o semanas. Por ejemplo:
- ¿Quieren repasar brevemente los compromisos y planes?
- ¿Qué aspectos necesitan tener en cuenta?
- ¿Necesitan revisar algunos de los pasos?
- ¿Necesitan algo más antes de la próxima charla?
ASG