Las investigaciones sobre los contagios masivos de ciclosporiasis en Estados Unidos dieron un giro inesperado y confuso. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) informó que las pruebas a la lechuga iceberg suministrada por Taylor Farms proveniente de Guanajuato, México, señalada como la responsable de las infecciones, dieron un falso positivo. Sin embargo, la retirada masiva de este producto de los mercados continúa.
Así, la lechuga parece ser (y, a la vez, no) el vehículo que propagó al parásito Cyclospora. Entre la incertidumbre y la diarrea severa que sufren cientos de estadounidenses, la ciencia deja algo en claro: la única vía de propagación del parásito son las heces humanas.
Mientras se trata de aclarar cómo llegó excremento humano a los alimentos, vale la pena recordar las veces en que alimentos provenientes de México ocasionaron brotes y falsas alarmas en el país vecino.
Lechuga mexicana: ¿es o no la culpable del brote reciente?
La FDA informó el 19 de julio sobre los resultados de las pruebas, pero aclaró que solo aplicaba para un lote específico que probablemente no está vinculado con el contagio de más de 1600 personas que presentaron síntomas.
Al día siguiente aclaró que los resultados no alteraban su conclusión previa: el brote está vinculado con la lechuga. Es decir, probablemente uno de los muchos envíos realizados desde México contiene el parásito.
Las autoridades mexicanas por su parte anunciaron una investigación respecto a los nexos de la hortaliza. Durante la conferencia matutina del 21 de julio el titular de la Secretaría de Salud, David Kershenobich, declaró: hasta el momento no se ha encontrado evidencia que permita vincular al cultivo mexicano con las infecciones.
Respecto a los tres casos confirmados en el país, aclaró que se encuentran dentro del margen de lo esperado durante la temporada.
El caso confirmado: albahaca fresca de Morelos en 2019
Los casos anuales de ciclosporiasis en Estados Unidos son comunes (especialmente durante el verano), pero pequeños en comparación con el reciente. Por ejemplo, en verano del 2019 se reportaron 241 infecciones y seis hospitalizaciones.
La serie de contagios se vinculó a la exposición en restaurantes de cinco estados: Florida, Minnesota, Nueva York, Ohio y Wisconsin. El rastreo llevó al consumo de albahaca fresca exportada por una empresa ubicada en Morelos, como señala la base de datos outbreakdatabase.com. De acuerdo con la información de la plataforma, de 1984 a 2026, al menos cinco brotes de ciclosporiasis han estado relacionados con alimentos provenientes de territorio mexicano.
La acusación apresurada contra las fresas mexicanas en 1996
Durante la primavera de 1996 miles de personas de regiones de Estados Unidos y Canadá presentaron diarrea explosiva ocasionada por el parásito. La primera versión de las autoridades culpó a fresas frescas importadas de México.
Esto provocó pánico en el mercado, la cancelación de pedidos y pérdidas millonarias para los agricultores mexicanos. Tras investigaciones epidemiológicas más profundas realizadas por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), se descubrió que las frutas mexicanas no tenían nada que ver. Las verdaderas culpables fueron frambuesas provenientes de Guatemala, como reportan diversos estudios.
A pesar de que los señalamientos se retiraron poco después, el daño económico para los agricultores ya no pudo revertirse.
NotaEl caso de Salmonella en tomates
En 2008 surgió una rara forma de Salmonella. La FDA decidió advertir al público sobre los tomates, que era uno de los probables causantes. La industria realizó importantes retiros y se destruyeron cultivos enteros. Posteriormente se confirmó que no eran los culpables. La confusión costó 250 millones de dólares.
La alerta sobre cilantro de Puebla (2013 - 2015): entre la confusión y medidas deficientes
Durante los veranos de 2012 a 2015 se registraron brotes recurrentes de ciclosporiasis en varios puntos de EU. Texas fue uno de los estados más afectados, pues reportó varios casos en 2013, le siguieron Iowa y Nebraska.
Debido a la creciente lista de diagnósticos la FDA emitió una alerta para limitar la entrada de cilantro fresco de Puebla. La decisión se tomó tras inspecciones conjuntas en las que se declararon medidas deficientes de higiene (como falta de sanitarios y papel higiénico así como agua de lavado no potable).
Sin embargo, la investigación de los CDC concluyó que a diferencia de los casos texanos, la fuente del brote en Iowa y Nebraska no tuvo relación con el cilantro mexicano, sino con una mezcla de ensalada empaquetada (lechuga/col) procesada por Taylor Farms de México.
¿Por qué se producen las falsas alarmas?
De acuerdo con las investigaciones al respecto, como la publicada en el Journal of Food Protection existen diferentes razones por las que rastrear el origen de un brote resulta tan complicado.
La complejidad del parásito es una de ellas: a diferencia de bacterias como la salmonela o la E. coli, el parásito no se multiplica en los alimentos ni en el transporte. Además, requiere de al menos 7 días para volverse infeccioso.
Otro punto a destacar son las características de los alimentos en los que se suele esconder, es decir: productos que se echan a perder rápidamente, como los de hoja verde y algunas bayas.
La mayoría se mezclan o se usan como acompañamiento por lo que es difícil identificar al culpable una vez mezcladas en los platillos, sumado a que las cadenas de distribución son masivas. Finalmente, detectarlo en el laboratorio es un reto debido a las dificultades que representa visualizar al parásito mediante microscopio, por ello se utilizan pruebas de PCR, pero incluso la obtención y síntesis de su ADN puede dar lugar a falsos positivos.
LHM