M+.- Los casos de cáncer pasarán de unos 20 millones anuales a cerca de 35 millones para el año 2050, según el informe más reciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El incremento tiene detrás una larga lista de factores que no solo afectan a personas de edad avanzada sino también a adultos jóvenes. De hecho, la incidencia mundial de aparición temprana en menores de 50 aumentó un 79.1 % en solo 29 años.
Para el Dr. Gerardo Castorena Rojí, cirujano Oncólogo y miembro del Patronato de Fundación CIMA, lo más grave respecto a estas proyecciones es el número de especialistas: a este paso la cifra no será capaz de cubrir la demanda de los nuevos pacientes.
“Esto no es el futuro, es el presente”, comenta el cirujano del Centro Médico ABC, “La verdad es que nos va a comer”.
¿Qué alimenta los casos de cáncer en jóvenes?
La tendencia del cáncer va de la mano del proceso de envejecimiento mundial. El informe destaca que las personas de 65 años o más representaron el 53 % de los 20.6 millones de casos globales de 2022.
Sin embargo, parte del incremento de ciertos tipos de cáncer no está necesariamente asociado con el paso de los años ya que se concentra en adultos jóvenes.
En algunos casos, como los de tiroides o mama, los números reflejan la implementación de programas de cribado que dan lugar a sobrediagnósticos, en otros, como el colorrectal, las causas se comprenden menos.
La OMS detalla que aún no está claro si se asocia con factores novedosos (vinculados al microbioma intestinal) o con factores de riesgo más conocidos, como la obesidad, la falta de actividad física y una dieta poco saludable. Para el doctor Gerardo son precisamente estos últimos puntos donde se encuentra la respuesta.
“Estamos diagnosticando a nuestra primera generación de chicos de entre 20 y 30 años con cáncer de colon y es por lo que llevaban en su lonchera. Hoy tenemos una humanidad mucho más sedentaria, con un consumo importantísimo de azúcar, de proteínas, de grasas de origen animal con tratamientos químicos y hormonales”, añade.
¿Cuáles son los principales factores de riesgo?
Apenas en junio de 2025 un grupo de investigadores de las Universidades de Sarajevo, Rijeka así como de la Sociedad Internacional de Ciencias de la Ingeniería y Tecnología de Nottingham emprendieron un análisis sobre el papel de los ultraprocesados a los que consideran “eslabón perdido en el aumento de la incidencia del cáncer entre adultos jóvenes”.
En este sentido, los autores concluyeron que los alimentos procesados actúan como caballos de Troya, impulsando de forma silenciosa el desequilibrio del microbioma, la inflamación e interfiriendo en el sistema endocrino y la epigenética.
Si bien la herencia genética puede influir, su impacto suele ser pequeño en comparación con el estilo de vida, por lo que actualmente la problemática no se centra en la predisposición en el ADN sino en los detonantes que lo desgastan.
En las últimas décadas se han acentuado hábitos perjudiciales que van de la mano con el proceso de envejecimiento celular y la mala alimentación, como la falta de descanso, los altos niveles de estrés y sedentarismo.
De acuerdo con la OMS el 31 % de los adultos no cumple con las recomendaciones de las guías de actividad física mientras que el 80 % de los adolescentes no realiza suficiente ejercicio.
Ningún país ha logrado frenar el aumento de la obesidad; de 2010 al día de hoy los casos de sobrepeso aumentaron entre el 31% y el 43%, esta condición aumenta significativamente el riesgo de padecer al menos 13 tipos de cáncer, representando hasta el 20% de todos los casos diagnosticados.
Sin olvidar que nuevos estudios han alertado sobre cómo los altos niveles de estrés repercuten en los procesos metabólicos, todo ello coexiste con sustancias y agentes ambientales que si bien no necesariamente disparan el comportamiento anormal de las células, pueden acelerar el desarrollo de tumores.
“El cáncer siempre, en el 100% de los casos, es multifactorial. No podemos echar la culpa a una sola cosa. Obviamente si disminuimos nuestra exposición a químicos ambientales vamos a disminuir nuestro riesgo, pero es difícil porque no se puede controlar todo”, añade el especialista.
No hay prevención para el cáncer
“Decir que una mastografía ‘previene’ el cáncer de mama es un absurdo; si así fuera, ninguna mujer que se hace una mastografía tendría cáncer, y no es así”, dice el especialista quien sostiene: no hay forma de prevenir el cáncer, pero sí de reducir los factores de riesgo.
Como doctor, Casterona recomienda regresar a los “estilos de vida más naturales”, es decir, sin consumo excesivo de azúcares, proteínas y grasas animales; privilegiando la higiene del sueño y manejando adecuadamente el estrés.
Respecto a las posibles respuestas frente al panorama que plantea la OMS, quizá la mejor apuesta está en la medicina personalizada y las nuevas herramientas tecnológicas como la inteligencia artificial. Sin embargo, el doctor considera que, para que funcionen en México, el punto clave está en la participación activa de la sociedad.
LHM