La exposición constante a agua con mal olor, coloración anormal y sedimentos puede ocasionar desde dermatitis e infecciones gastrointestinales hasta daños neurológicos, o incluso, aumentar el riesgo de presentar algunos tipos de cáncer. Así lo explicó Pedro Martínez Ayala, médico infectólogo del Hospital Civil de Guadalajara.
“Un agua natural visiblemente sucia y que huele mal, es un marcador directo de que evidentemente pueden existir agentes infecciosos, bacterias, parásitos, virus, y por supuesto que agentes infecciosos como metales pesados, arsénico, plomo, que evidentemente en la medida que nos expongamos de una forma más intensa, digo, ya no es nuevo que no se debe tomar el agua de la llave, pero por supuesto que circunstancias como a veces lavarse los dientes, lavar tus frutas, tus verduras, pues el lavarlo con este tipo de agua, pues claro que genera una exposición y la exposición te genera un riesgo”, dijo.
Más allá de los efectos inmediatos, alertó que la exposición durante años a contaminantes como plomo o arsénico representa un riesgo mucho más serio para la salud.
“Puede haber desde cuestiones gastrointestinales a corto plazo, desde dermatitis a corto plazo, que es por contacto, pero también si te expones de forma crónica, pues muchos daños a largo plazo, por ejemplo, el plomo, te genera alteraciones neurológicas de forma crónica, el arsénico, incluso incremento a asociación con algunos cánceres”, explicó el especialista.
¿Qué hacer ante el agua sucia?
Martínez Ayala señaló que el riesgo no se limita a ingerir agua directamente de la llave. Actividades cotidianas como cepillarse los dientes, lavar frutas y verduras o incluso bañarse pueden convertirse en una vía de exposición, por lo que llama a no utilizar esta agua para esas acciones, así como evitar el baño prolongado y extremar cuidados en mujeres embarazadas, personas con VIH y trasplantadas.
Aunque en las últimas semanas ciudadanos han denunciado problemas de salud que relacionan con la calidad del agua, el médico señaló que en el Hospital Civil no existen casos que puedan atribuirse directamente a esta situación.
Al respecto, Carlos Ornelas, coordinador del Centro de Ciudades Hidroadaptativas de la Universidad Panamericana, señaló que sí hay reportes de irritación en la piel, conjuntivitis y padecimientos gastrointestinales que podrían estar vinculados a la mala calidad del agua, “creo que sí hay indicadores que nos apuntan a que sí hay un problema y que bueno, ahora solo falta corroborarlo de forma científica con laboratorios acreditados”.
Señaló que los análisis realizados por ciudadanos en distintos puntos de la ciudad han detectado posibles indicios de metales pesados, ausencia de cloro, presencia de e-coli y residuos fecales. Ante este escenario, llamó a realizar monitoreos científicos urgentes para confirmar la presencia de bacterias, metales u otros contaminantes, así como identificar en qué parte de la red de distribución se está generando el deterioro del agua. Y llamó a la ciudadanía a reportar de inmediato cualquier cambio en color, olor o consistencia del agua, así como los posibles daños a la salud
SRN