Ciencia y Salud

La ciencia explica por qué la altura de CdMx y el Estadio Azteca le da ventaja a México vs Inglaterra

Un partido está regido por la física, el Dr. Pavel Loeza Magaña, especialista en Medicina de Rehabilitación con Maestría y Doctorado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte explica cómo afecta en los resultados en la cancha.

México nunca ha perdido un partido de la Copa del Mundo en el Estadio Azteca. El emblemático recinto tiene varias ventajas frente a otros para el tricolor: la familiaridad, el público y por supuesto, unos 2240 metros de altura sobre el nivel del mar.

Rumbo a su próximo partido en los octavos de final, este domingo 5 de julio, Inglaterra tendrá que enfrentarse no solo a la Selección Mexicana, sino también a las demandas físicas que establece la cancha del "Coloso de Santa Úrsula". Las investigaciones al respecto han encontrado que la altura altera drásticamente el rendimiento físico, la táctica y la recuperación.


“Cuando el ejercicio se realiza por arriba de los 1800 metros ya se considera altura. Entonces, el cuerpo tiene adaptaciones distintas cuando entrena por debajo o por arriba de esos metros”, comparte el Dr. Pavel Loeza Magaña, integrante de la Clínica Cerebro y especialista en Medicina de Rehabilitación con Maestría y Doctorado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte.

La altura y el deporte

El impacto de la altitud sobre los atletas de alto rendimiento ha sido estudiado durante décadas por la ciencia. En 1968, la Ciudad de México se convirtió en sede de las Olimpiadas y laboratorio vivo: en medio de protestas y tensiones políticas, un grupo de especialistas confirmó que la menor presión atmosférica y el bajo nivel de oxígeno afectó el rendimiento de algunos de los mejores corredores de media distancia del mundo.

No es de extrañar que hasta los futbolistas con mayor experiencia expresen el impacto que han percibido, el argentino Lionel Messi llegó a decir que jugar en La Paz, Bolivia (una de las ciudades con mayor altitud en el mundo (3,640 metros) era casi imposible.

Se suele creer que los efectos se deben a que a mayor altura hay menos oxígeno, sin embargo, el porcentaje de este elemento en el aire es el mismo tanto en las costas como en el Everest, el problema radica en la hipoxia hipobárica. Al haber menos presión, las moléculas se separan con mayor facilidad lo que dificulta el paso del oxígeno a los pulmones.

Los estudios dirigidos por la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) plantean que el consumo máximo de oxígeno disminuye aproximadamente un 10% por cada 1000 metros de ascenso por encima de los 1500 metros. En el caso del Estadio Azteca, el jugador que no esté aclimatado sentirá que su capacidad aeróbica y recuperación entre esfuerzos intensos se reduce casi un 8%.

La Selección Mexicana ha entrenado en suelo elevado desde siempre, pero el equipo que viene de visita no, de hecho, algunos de los recintos más emblemáticos como el Centro Nacional de Futbol St George’s Park se encuentran a aproximadamente 50 metros sobre el nivel del mar.

El Estadio Banorte sólo cuenta con 40 espacios para personas en sillas de ruedas
El Estadio Azteca, ahora conocido como Banorte se ubica a una altura considerable sobre el nivel del mar | CUARTOSCURO

“Lo que acaba sucediendo es que su consumo de oxígeno está adaptado para una alta presión atmosférica, mayor concentración relativa de oxígeno y un porcentaje de humedad más denso”

¿Afecta en los resultados del partido?

La dificultad para recibir oxígeno también afecta los niveles de hemoglobina y eritrocitos. En conjunto, el cuerpo se fatiga más rápido y rinde menos ya que el proceso de acidosis se acelera. Pero, que los jugadores se cansen no necesariamente determina el rumbo del juego, ¿o sí?

Hace unos años se publicó un estudio que retomó una extensa base de datos de la FIFA en el que se analizaron 1460 partidos llevados a cabo en 10 países a lo largo de 100 años. “Los equipos que juegan a gran altitud anotan más goles y reciben menos con una diferencia de altitud creciente”, se lee en el estudio.

En conclusión, los autores aseguran que mientras más alto se encuentre el estadio del equipo local en comparación con el del visitante, más goles anota y menos recibe. La regla que establecieron fue medio gol de ventaja por cada 1000 metros.

Algunos estudios en los que se emplearon rastreos por GPS revelaron que cuando un futbolista no está acostumbrado a jugar en puntos altos puede mantener su velocidad máxima habitual sin esfuerzo, pero conforme avanzan los 90 minutos correr se vuelve mucho más desafiante a tal grado que el cuerpo requiere hasta el doble de tiempo de recuperación.

Los goles son más difíciles de anotar, según la física

La física en un partido opera tanto dentro como fuera del cuerpo de los jugadores. Dado que el aire es menos denso en la Ciudad de México, el efecto en la dinámica del balón se transforma.

El balón tiene menos fricción en el aire por lo que va más rápido después de un golpe,así que los efectos (como el clásico "chanfle" o efecto Magnus) se reducen, lo que dificulta el cálculo de los porteros y los pases largos.


Más allá del entrenamiento, estudios biomecánicos han confirmado que hasta los mejores futbolistas de zonas ubicadas al nivel del mar cometen hasta un 15% más de errores de precisión en los pases largos.

¿Hay una forma para evitar que la altura se convierta en una desventaja?

De acuerdo con el Dr. Pavel, el choque de alturas depende mucho del tiempo: “En las primeras 24 horas no se resiente tanto”

Durante este periodo el cuerpo tolera el cambio y ordena adaptaciones agudas como aumento de la frecuencia cardíaca y modificaciones en la presión arterial. “Cuando pasan las 24 horas, entonces es cuando se nota la deprivación de oxígeno”, ataja el especialista.

Después de un día, los jugadores llegan a experimentar frecuencia cardíaca más elevada, modificaciones en la tensión arterial, retención de agua e incluso disnea, término que los médicos utilizan para describir la falta de aire.

Si bien esta es la tendencia, el organismo de cada atleta es diferente: los estudios señalan que a algunos les cuesta menos trabajo adaptarse que a otros, aunque no se tiene muy claro el porqué.

“El truco es que el futbolista juegue en las primeras 24 horas de su llegada o que pase más de 3 días aquí en la ciudad para que no lo resienta. Inglaterra llega el sábado, probablemente no le afecte tanto la altura; si lo hace el viernes, va a estar en un periodo complicado”, concluye el doctor.

Aunque la ciencia del deporte sigue mejorando, existen algunos datos que escapan a su análisis: en la cancha hay tiros que parecen desafiar a la física y cuerpos que superan su límite, por lo que probablemente, lo mejor de los partidos, es que el marcador siempre está sujeto a lo improbable. 

LHM

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Lizeth Hernández
  • Lizeth Hernández
  • Más que contar, me gusta escuchar historias. Egresada de la FCPyS, UNAM, escribo para interpretar a una ciudad que se devora a sí misma. Actualmente cubro temas de ciencia, salud y en ocasiones, relatos del pasado.
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