Políticos vs.“chicos negociadores”

Las pláticas comerciales avanzan con rapidez desde el punto de vista político, pero se llegan a empantanar cuando los profesionales técnicos en comercio participan.
Bandeja de entrada. Jinping, Peña, Trump y May, son algunos de los líderes que trabajan en negociaciones o renegociaciones sobre acuerdos comerciales.
Bandeja de entrada. Jinping, Peña, Trump y May, son algunos de los líderes que trabajan en negociaciones o renegociaciones sobre acuerdos comerciales. (Shutterstock y AP)

Es un hecho que muchos gobiernos en el mundo están ansiosos por concluir nuevos tratados comerciales para este año. Y anhelan hacerlo con rapidez. 

La semana pasada, en Washington, Liam Fox, el ministro de comercio del Reino Unido, y su delegación, se reunieron con sus contrapartes estadounidenses, para comenzar a preparar el terreno y concluir con rapidez un pacto comercial una vez que se establezcan los términos respecto a la salida de ese país de la Unión Europea (UE).

Como Donald Trump le dijo a los periodistas en la reunión del G20 de este mes: “Trabajamos en un acuerdo comercial que será muy, muy grande, un acuerdo muy poderoso, excelente para los dos países, y creo que lo vamos a hacer muy, muy rápido”. 

Mientras tanto, los negociadores de Canadá, México y Estado Unidos (EU), se preparan para iniciar, el 16 de agosto, las conversaciones para renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), con el objetivo de concluirlas a principios del próximo año, antes de las elecciones en México.

Por su parte, la UE quiere concluir un acuerdo con los países del Mercosur y actualizar su pacto con México, para finales de año.

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China tiene un calendario similar en mente para cerrar su tratado panasiático de la “Asociación Económica Integral Regional”. Y el “TPP 11”  -Japón y los otros 10 países que quedaron varados por el retiro de Trump del Tratado de Asociación Transpacífico- contemplan una cumbre regional en Vietnam, para noviembre, con la finalidad de concluir los planes. 

En el caso de las conversaciones entre EU y el Reino Unido, Trump está impaciente por demostrar su capacidad de negociación, mientras que el gobierno de Theresa May lucha por reducir la enorme incertidumbre que provocó el Brexit, y que ahora se cierne sobre la economía británica. La política exige acciones rápidas. 

Gracias al vacío que ha ido dejando el presidente Trump, por primera vez, EU no establece la agenda del comercio mundial. Y esa oportunidad, que puede pasar, es demasiado buena para que las potencias comerciales como China, la UE y Japón, la desaprovechen. Sin embargo, el problema es que las negociaciones comerciales pocas veces se logran con rapidez. 

Concretar reglas comerciales es un asunto complicado. A menudo, equilibrar los imperativos internos opuestos en el país es bastante difícil. Pero juntarlos con las complejidades de los de otro país, donde los sistemas regulatorios y políticos inevitablemente son diferentes, es aún más difícil y requiere de mucha gente. (Para punto de referencia, se espera que en cada ronda de las próximas negociaciones del TLCAN participen cerca de 200 negociadores de los tres países involucrados, me platicó un funcionario la semana pasada). 

Por otro lado, el tiempo es una herramienta para cualquier negociación. El lado que tiene prisa para hacer un acuerdo siempre tiene la mano más débil, independientemente de que quiera comprar o vender un coche o una casa o llegar a un acuerdo comercial. Por esa razón, los negociadores proceden de manera deliberada. 

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Cuando la UE y EU anunciaron, en 2013, sus planes para crear la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión, las dos partes se comprometieron a hacerlo tan rápido como fuera posible, o “con un solo tanque de gasolina”, como dijo Mike Froman, el representante de comercio de EU. 

El problema, por supuesto, es que en cualquier negociación de comercio en algún momento los políticos tienen que entregar el relevo a los “chicos de comercio” y eso es exactamente lo que ocurrió con las negociaciones entre EU y la UE. Tuvieron avances lentos y se rezagaron durante más de tres años antes de la llegada de Trump a Washington, lo que los llevó a un estancamiento. 

El comercio mundial no ha estado en buena forma durante la última década. La crisis financiera mundial de 2008 llevó al colapso de los volúmenes del comercio mundial en 2009 y a pesar de que la situación mejoró en 2010, los años que transcurrieron desde entonces han sido extremadamente mediocres, y el crecimiento del comercio se encuentra por debajo del ritmo  del crecimiento económico mundial. ¡Pero las cosas comienzan a mejorar! El FMI dijo, la semana pasada, que mejoraría el pronóstico para el comercio mundial y predijo un crecimiento de 4% en los volúmenes de bienes y servicios.