Aprietan la soga a la evasión fiscal

Las nuevas reglas de intercambio de datos financieros transfronterizos están por eliminar a los evasores fiscales y presionar a los paraísos. Pero, ¿cómo evitar que los inversores eludan los pagos?
One Cable Beach en las Bahamas les permite a sus compradores decir a sus bancos que son residentes fiscales.
One Cable Beach en las Bahamas les permite a sus compradores decir a sus bancos que son residentes fiscales. (Cortesía)

Con vista a las arenas blancas y el agua turquesa, One Cable Beach es el último condominio frente al mar en una soleada playa de las Bahamas. Sin embargo, la belleza del entorno no es su principal punto de venta, sino la privacidad financiera que ofrece a quienes tratan de escapar a la ofensiva contra la evasión fiscal.

Jason Kinsale, el desarrollador, dice que casi a dos tercios de sus clientes, sobre todo de Europa y Canadá, les atraen los derechos de residencia y, por ello, se les permite a los compradores de propiedades decirles a sus bancos que son residentes fiscales en las Bahamas. “Es un gran motor. A la gente no le gusta pagar impuestos en su país de origen”.

El objetivo debería convertir a las Bahamas en “el Mónaco del Caribe”, dice Ryan Pinder, exministro de Servicios Financieros de las islas. Pero se agota el tiempo para quienes quieren evitar el empuje de transparencia diseñado para acabar con los evasores fiscales. Para finales del año, países que van desde Albania hasta Vanuatu instruirán a las empresas de servicios financieros para que recopilen detalles de balances bancarios, intereses, dividendos e ingresos que obtuvieron sus clientes en el extranjero. 

Luego, empezarán un cruce de datos a nivel mundial y con esa medida será obligado romper el compromiso de decenas de paraísos fiscales para proteger la privacidad de sus clientes. Las islas, los pequeños Estados y los principados que construyeron su prosperidad con base en la secrecía tendrán que abrirse.

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Estados Unidos realizó el primer movimiento: su Ley de Cumplimiento Fiscal en Cuentas Extranjeras (FATCA, por sus siglas en inglés) de 2010 obligó a los bancos extranjeros a empezar la entrega de datos de sus clientes o enfrentar un impuesto de 30%. Más de 100 países adicionales, de China a las Islas Cook, siguieron el ejemplo, con la promesa de intercambiar información bancaria a través de un sistema conocido como Common Reporting Standard (CRS).

Bajo FATCA y CRS, la información se transferirá automáticamente, después de años en que las sucesivas ofensivas se parecían al juego del gato y el ratón entre las autoridades fiscales y los evasores. La búsqueda de transparencia impactó los fondos que se tienen en el extranjero -casi 10 billones de dólares-, y antiguos bastiones de la secrecía, como Suiza y Panamá, cedieron a la presión internacional y miles de millones de dólares comenzaron a moverse en todo el mundo en busca de paraísos más seguros.


Moverse a tierra 

El Banco Central de las Bahamas informó en mayo que la presión provocó un “importante cambio estratégico de la gestión de riqueza offshore a la onshore” en muchos territorios, incluyendo el suyo. Una estimación del Boston Consulting Group agrega un número a esa creencia. Dice que el patrimonio offshore que tienen los inversionistas en regiones desarrolladas -América del Norte, Europa Occidental y Japón- cayó 3% en 2015. 

Gran parte de esto se repatrió por medio de amnistías fiscales que recaudaron decenas de miles de millones de dólares para gobiernos de todo el mundo. Desde Indonesia hasta Italia, Francia y Fiji, se recuperaron al menos 55,000 millones de euros. Se estima que el Service de Traitement des Declarations Rectificatives (STDR), el programa de regularización fiscal de Francia que inició en 2013, recuperó 6,300 millones de euros de alrededor de 19,000 contribuyentes. 

El temor a la exposición persuade a millones de personas a ponerse al corriente, aunque no todos están listos. Philip Marcovici, abogado fiscal que asesoró a Liechtenstein en su primer movimiento para levantar sus medidas de secreto bancario, dice que algunos se desaniman por el temor de que la información caiga en manos de funcionarios corruptos y hackers y que esto lleve a secuestros, pagos de rescates y robos de identidad. Pero las repercusiones de los Panama Papers, los documentos filtrados que expusieron en abril los aspectos ilícitos de las finanzas offshore, intensificaron la exigencia por más transparencia.

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Mientras tanto, la gente busca formas para darle la vuelta a las reglas. Arthur VanDesande, exagente especial senior del Servicio de Impuestos Internos de EU, dice que los inversionistas compran y almacenan activos costosos, como diamantes y obras de arte, en lugar de efectivo, en parte por las bajas tasas de interés, pero también para evadir la ofensiva.


Doblar las reglas. 

Las personas con inversiones más convencionales pueden darle la vuelta a las reglas. Peter Cotorcenau, abogado de impuestos internacionales, se describe como “un experto en evitar el intercambio de información”. Compara su trabajo con un “ajedrez de tres dimensiones”, ya que elabora estructuras para evitar diferentes reglas de información de FATCA, CRS y los registros para mostrar a los últimos propietarios de las empresas y fideicomisos. 

Dice que el alcance para evitar las reglas depende de si el cliente es ciudadano estadunidense, y por lo tanto depende de FATCA, o no. “Evitar a FATCA es prácticamente imposible. Evitar CRS no tanto”.

La razón es sencilla: Es probable que existan grandes vacíos en las redes de CRS, al menos inicialmente. Esas lagunas tienen grandes implicaciones en los países emergentes, sobre todo en África, donde Gabriel Zucman, economista de Berkeley, estima que hasta 30% del patrimonio financiero se tiene en el extranjero. 

Andrés Knobel, consultor con sede en Buenos Aires para el grupo de campaña Tax Justice Network, dice que los países en desarrollo necesitan más transparencia que los demás. Con la victoria de Donald Trump desapareció la especulación sobre si esas tácticas serían contraproducentes si una administración demócrata en Washington llegara a un acuerdo para unirse al CRS. De hecho, algunos expertos creen que un gobierno de Trump puede derogar FATCA, a cuya operación se opuso el Partido Republicano.


Los vacíos legales ‘se abren’ 

El abogado Philip Marcovici dice que EU ofrece un vacío legal “que se abre” en las reglas de impuestos internacionales. Si bien FATCA ofrece a EU una extensa información sobre las cuentas de sus ciudadanos en el extranjero, la información que EU da a otros países es bastante limitada. 

Sin embargo, dice, el margen de maniobra se estrecha para quienes buscan evadir impuestos. La OCDE, que diseñó el CRS, reconoce también que para algunos moverse de país se mantendrá como una opción, aunque no sea sencillo. Un creciente número de países, entre ellos EU, Canadá, Francia, los Países Bajos y Japón, imponen gravámenes de salida cuando la gente se va. Además, a las personas algunas veces les es difícil convencer a las autoridades de donde alguna vez vivieron que en realidad se mudan. 

Falsificar la reubicación no va a funcionar, dice Marcovici. “Mucha gente cree que es suficiente tener el derecho de vivir en las Bahamas. No es suficiente. En realidad, tienes que vivir allí. Tienes que elegir algún lugar en el que realmente quieras estar”.


Ocultar "a plena vista": la opción más atractiva para los evasores

La secrecía que se ofrece en EU hace posible que “ocultarse a plena vista” sea una opción atractiva para los evasores fiscales y otros delincuentes financieros. Esta falta de transparencia destacó después de los hallazgos del organismo mundial contra el lavado de dinero conocido como Financial Action Task Force (FATF). 

EU no hace lo suficiente para controlar la secrecía corporativa, argumenta el grupo de trabajo, y presenta “grandes lagunas” que hacen que el sistema financiero sea vulnerable al dinero sucio. La FATF también encontró que, con excepción de casos de la más alta prioridad, es difícil que las autoridades de EU realicen una investigación que requiera de grandes recursos a nombre de su contraparte en el extranjero. 

En general, evaluó que EU tiene un marco “bien desarrollado y robusto” para enfrentar el lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo, y señaló que persigue “agresivamente” a los perpetradores. Pero de acuerdo con Transparencia Internacional, los hallazgos positivos en el informe no deben distraer la atención de la creciente necesidad de abordar las fallas. 

El grupo de defensa comparó los mensajes positivos del informe a quedarse en un hotel en el que gotea el techo y que desestima las críticas al decir que “en promedio hay más techo que hoyos”. Este escenario significa que incluso si EU está de acuerdo en aumentar la información fiscal que intercambia con otros países, va a sufrir para hacerlo y hay pocas posibilidades de un cambio.