Premio Nacional de Artes y Literatura 2025, Agustín Monsreal es reconocido por la alta calidad de su escritura, su sentido del humor y la imaginación desbordada que ha dado origen a una amplia bibliografía con títulos como Sueños de segunda mano, Los hermanos menores de los pigmeos y Tres cuentos aproximadamente tristes. En entrevista con el escritor y periodista Mauricio Carrera, Monsreal habla del tiempo en que quiso ser actor, recuerda a sus maestros (Arreola, Rulfo, Monterroso) y comenta su apuesta por los textos breves, género que él denomina pigmeísmo. Nació en Mérida, Yucatán, el 25 de septiembre de 1941 y a los 84 años se mantiene jovial, alegre, optimista. Dice que tiene trece espejos y cuando llega a donde se encuentran, “me paro frente a uno y le digo, ‘Qué bien nos vemos, carajo. Qué bien estamos, ¿no?’ Es parte del juego. Creo que jugar es maravilloso. Yo soy ese niño al que le ordenan quitarse el disfraz de vaquero y responde: ‘¿Cuál disfraz? Yo soy vaquero’”. Para Mauricio Carrera, Monsreal es una leyenda de la literatura mexicana, aquí compartimos tal opinión y es un privilegio contar con su presencia a través de un diálogo amplio y divertido en el que afirma que su premio representa: “La posibilidad de congratularme conmigo mismo porque no he trabajado en vano durante sesenta años”.
Uno de los libros más celebrados en 2025 es Autobiografía de la piel (Alfaguara), de Ana Clavel. De él se ocupa el poeta, narrador y ensayista Ernesto Lumbreras; afirma que esta pieza de la también autora de Las Violetas son flores del deseo es hospitalaria y generosa: “nos invita con seducción y cortesía a la lectura de otras obras, literarias o visuales. Páginas que suscitan el deseo, que aceleran el pulso”. Páginas en las que se entremezclan géneros mientras el lector, absorto, sigue los pasos de su protagonista, la niña-ninfa que en su recorrido alumbra los días y las noches de los años ochenta y comienzos de los noventa en la Ciudad de México, cuando la fiesta parecía interminable.
La oscuridad en La Habana, un drama cotidiano en esa ciudad y en todo Cuba, donde la penuria parece haber cobrado carta de naturalización, es el tema abordado por Leonardo Padura, quien escribe que en estas fechas, contra las evidencias, los cubanos les desean a familiares y amigos un próspero Año Nuevo: “ojalá y los deseos y las palabras al menos alimenten el espíritu”, concluye el autor de Morir en la arena con un humor tan ácido como las tinieblas que envuelven a sus compatriotas.
La inevitable evocación de Brigitte Bardot, una de las últimas divas del siglo XX, y la poesía de Julio Ramírez son algunas de las propuestas de esta edición de Laberinto para comenzar el año con buenas lecturas. Que ustedes las disfruten.