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  • El Manifiesto por la democracia de la imaginación: una entrevista con Jennifer Clement y Paul Muldoon

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Los autores Jennifer Clement y Paul Muldoon. (Foto: JV)

¿Escribir a la sombra del género, el grupo, la identidad?, preguntan Jennifer Clement y Paul Muldoon. No. Escribir a la luz del misterio y la incertidumbre

Jennifer Clement y Paul Muldoon son dos de las voces más incisivas de la literatura contemporánea en lengua inglesa. Clement, presidenta emérita de PEN International y aclamada novelista, ha dedicado parte de su obra a dar visibilidad a las historias silenciadas, mientras que Muldoon, premio Pulitzer de poesía y profesor en Princeton, es un maestro en el arte de torcer el lenguaje. Ambos se encontraron en Tepoztlán, Morelos, para reflexionar sobre un momento delicado para la creación artística: cuando la identidad se convirtió en requisito y la imaginación se volvió sospechosa. A partir de sus conversaciones nació el Manifiesto por la democracia de la imaginación, cuyo origen y recepción son el corazón de esta entrevista.

Jennifer Clement (JC): Paul y yo nos reunimos en la Conferencia de Under the Volcano en Tepoztlán, en enero de 2017.

Paul Muldoon (PM): Fue un momento muy significativo. Había una visión generalizada de que ciertas personas no podían contar sus propias historias. Lo cual, por supuesto, es algo con lo que estamos en desacuerdo. Uno quiere que todos cuenten su propia historia. En ese momento particular, había un sentimiento intenso, un deseo de que más personas contaran sus historias. Al mismo tiempo se pedía mucha virtud para poder escribir.

JC: Esto sucedía en países de habla inglesa más que en otros lugares, en especial en Estados Unidos y Canadá. Había una especie de demanda de que solo escribieras sobre lo que habías experimentado o desde tu grupo, género, color, o raza, etcétera. Era un momento difícil.

PM: Eso se llamó poética de la identidad, que tenía que ver con lo que soy: un hombre blanco de Irlanda. Esa es mi identidad, de eso tratarían todos mis poemas. Y todo mi ser artístico, supuestamente, está atado a esa identidad. Encuentro eso muy problemático. Estoy interesado en la abdicación de mi identidad, y es imposible, cuando se te dice que estás en una zona prohibida, que no se te permita escribir sobre mujeres a menos que seas mujer, o sobre personas negras a menos que seas negro, o sobre personas homosexuales a menos que seas gay. Que uno ni siquiera puede permitirse tener un personaje con cualquiera de estas características. Pienso en un personaje que es un caballo que habla. Me interesan los caballos que hablan y han estado hablando mucho a lo largo de la historia de la literatura. Quiero escuchar la voz de los caballos.

JC: Tuve la experiencia de escribir un poema de amor desde el punto de vista de un hombre y la revista [que iba a publicarlo] quería saber si era lesbiana. No podía imaginar que una mujer pudiera escribir desde el punto de vista de un hombre. Uno de los ejemplos que doy a mis estudiantes es esta escena increíble en el libro de James Baldwin If Beale Street Could Talk (Si Beale Street pudiera hablar), donde se describe a una mujer dando a luz. Es, creo, la escena de parto más bella que he leído.

Un año después de nuestra reunión, le escribí a Paul diciendo que me gustaría presentar una defensa de la imaginación ante la junta directiva de PEN International. En ese momento yo era presidenta de PEN International. Mi esperanza era que la organización de escritores más antigua y más grande del mundo creara un documento que los escritores pudieran utilizar para defender su uso de la imaginación. Paul estuvo de acuerdo y luego nos reunimos con Eric Lax, vicepresidente de PEN International, para redactar el documento, al que llamamos Manifiesto por la democracia de la imaginación.

Per Wastberg, quien entonces era presidente del Comité del Premio Nobel de Literatura, se sumó, al igual que el escritor keniano Ngugi wa Thiong'o y Nayantara Sahgal, de la India. “La democracia de la imaginación” es una frase que tomé de Ngũgĩ.

¿Cuándo se volvió importante la imaginación? Porque el documento no es una defensa del derecho a contar tu historia, ni el derecho a tener empatía por los demás. Es sobre la imaginación.

PM: Usamos la palabra imaginación, por falta de un término mejor, para la capacidad de fantasear cómo es ser otra persona o ser un caballo. Si no se nos permite hacer eso, ¿qué se nos permite hacer? Está conectado con lo que podría describirse como sentimientos de solidaridad, entender lo que es ser otra persona. Lo cual es en realidad crítico no solo para ser “artista” sino para ser un ciudadano o simplemente un ser humano. Es a través de nuestra empatía por los demás, a través de nuestra habilidad para ponernos en el lugar de otras personas, que funcionamos en sociedad. Creo que si no puedes pensar cómo es ser tu vecino o tu pareja, entonces no tienes nada. Nos preocupaba mucho pensar que se estaba alentando a los artistas a no hacer aquello que los artistas hacen.

En otras entrevistas, has dicho que solo eres un medio para que el poema pueda explorar y descubrir. En ese sentido, ¿qué papel juega la imaginación en tu escritura?

PM: No creo que sea yo quien escriba mis propios poemas. Simplemente, soy un vehículo para ellos. Apelo a algo más grande y mejor que yo. No sé nada. Y cuanto más envejezco, más me doy cuenta de lo poco que sé. Si tengo una idea que quiero presentar al mundo es casi seguro que otras personas ya la conozcan. Intento mentalizarme para alcanzar el estado que John Keats describe como “capacidad negativa”. Él considera que uno de los principales factores que contribuyeron al éxito de Shakespeare fue que avanzaba entre incertidumbres. Creo que es la única forma de crear arte interesante, sin saber realmente lo que se está haciendo.

JC: Yo también pienso siempre en la “capacidad negativa”. La idea aparece en una carta que Keats escribió a sus hermanos para intentar comprender y explicar cómo la buena literatura siempre abraza la incertidumbre y el misterio.

Recuerdo que, cuando era niña, mis padres me preguntaban: “¿Cómo es que has escrito este poema?”. Y yo respondía: “Oh, yo no lo he escrito”. Realmente tenía esa sensación. Y sigo teniéndola, quizá no tan fuerte, pero sí siento que viene de algo diferente, de algún otro lugar. El misterio y el poder de la metáfora son dos cosas que están en el manifiesto. Podríamos llamarlo misterio o “capacidad negativa”, pero también es el lugar donde estás abierto al descubrimiento.

PM: Wordsworth tiene otra idea similar. La llama “pasividad sabía”. Es saber algo y no saberlo al mismo tiempo. Creo que este tipo de incertidumbre es algo que necesitamos en este momento. Estamos rodeados por demasiadas personas en el mundo que están seguras de lo que hacen. Por eso digo que incluso hay un elemento sociológico y político.

JC: Esto conduce a la autocensura, la forma más insidiosa de censura. Si no se te permite escribir fuera de tu grupo o fuera de tu identidad o lo que sea, ¿cómo vas a estar abierto al misterio, al misterio de la imaginación?

El manifiesto se publicó en 2019. ¿Qué nuevas amenazas han surgido para la imaginación?

JC: Ahora las cosas están un poco mejor. Obviamente, el ataque a Rushdie [el 12 de agosto de 2022] fue terrible y nos recordó que hay fatwas y amenazas ahí afuera. Durante mi presidencia [en PEN International], tuvimos alrededor de cuarenta poetas encarcelados. Sin duda la imaginación está bajo ataque constante.

PM: Hoy leí una historia en mi contenido feed. Me ha hecho pensar que tengo que salir de ese sistema. Estaba en Facebook, donde casi nunca entro, y había una historia sobre alguien que había muerto: el hijo de una celebridad. Y no era cierto. Podría interpretarse como una fantasía. En otras palabras, las zonas más salvajes de la imaginación, que son prácticamente todas. Uno de los aspectos más atractivos de la imaginación es su imprevisibilidad. Pero ahora existe otro sistema de locura, que es en verdad perverso. Y es horrible pensar que la imaginación llegará a percibirse como una fuerza perversa. ¿La IA es una amenaza para la imaginación?

¿Es imaginación?

PM: No sé si lo es, pero no estoy seguro de que no lo sea. La IA se basa en su propia recopilación y acumulación de datos. No puede crear nada original. Puede que tengamos que revisar nuestra noción de lo que es original. No es inconcebible que no hayamos hecho más que acumular una gran cantidad de datos. Y con estas nuevas permutaciones de datos creamos poemas que creemos originales. Me he convencido a mí mismo de que provienen de alguna fuerza superior, pero tal vez solo provengan del gran conjunto de datos. Hay aspectos que ciertamente no entiendo. He hablado con algunas personas que se dedican a la IA, y me han dicho que no hay nada de qué preocuparse; en realidad, solo está regurgitando, no está creando nada propio. Excepto en el sentido de que se equivoca en muchas cosas. Así que, a su manera, es una forma de creatividad. No es una que valoremos.

JC: Además, existe la amenaza de la vigilancia. En PEN vemos esto en muchas dictaduras. Las tecnologías son tan complejas que ahora pueden ver dentro de tu habitación, pueden ver dentro de tu computadora. El estado de la privacidad es muy preocupante. La privacidad también es una parte importante de la creación.

Sobre la acogida del manifiesto. ¿Qué pasó?

JC: Se aprobó por unanimidad en el congreso de PEN que celebramos cada año. Era extremadamente importante para varios centros de PEN que reconociéramos que hay personas que no han podido contar sus historias. En cuanto a la recepción, hay gente a la que le encanta este documento, pero muchos no lo conocen. Todavía es una especie de secreto. Creo que, en general, la acogida ha sido excelente, pero no masiva.

Cuando lo busqué por primera vez en Google el primer lugar donde apareció fue en PEN Ucrania.

JC: Eso es maravilloso. Hemos descubierto que los países más amenazados son los que han acogido el manifiesto. Y los países con más libertad le han prestado menos atención.

PM: Eso es un éxito. Es una victoria que los países que tienen más amenazas utilicen el manifiesto.

El 2 de octubre de 2019, en Manila, Filipinas, en asamblea presidida por Jennifer Clement, presidenta de PEN International, y la presencia de Per Wastberg, presidente del Comité del Premio Nobel de Literatura, Eric Lax, vicepresidente de PEN International, y los escritores Nayantara Sahgal, Ngugi wa Thiong’o y Paul Muldoon, PEN International aprobó por unanimidad ‘El Manifiesto por la democracia de la imaginación’.

“La imaginación”, decía el comunicado oficial, “permite a escritores y lectores trascender su propio lugar en el mundo para incluir las ideas de otros”. Es “el territorio de todo descubrimiento, ya que las ideas surgen a medida que uno las crea”.

El Manifiesto por la democracia de la imaginación establece:

• Defendemos la imaginación y la consideramos tan libre como los sueños.

• Reconocemos y buscamos contrarrestar los límites que enfrentan tantas personas cuando narran sus historias.

• Creemos que la imaginación accede a toda la experiencia humana. y rechaza restricciones de tiempo, lugar u origen.

• Sabemos que los intentos de controlar la imaginación pueden conducir a la xenofobia, el odio y la división. La literatura cruza todas las fronteras reales e imaginadas y está siempre en el ámbito de lo universal.

​AQ / MCB

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Laberinto es una marca de Milenio. Todos los derechos reservados.  Más notas en: https://www.milenio.com/cultura/laberinto
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