Ruth González Silva, senadora del Partido Verde, propuso una iniciativa para que los perros y gatos dejen de ser tratados únicamente como bienes dentro de los procesos de divorcio y se les reconozca expresamente como seres sintientes en el Código Civil Federal, con la intención de obligar a las parejas que se separan a definir un plan de cuidados para garantizar su bienestar.
La propuesta busca modificar la legislación civil para que los animales ya no sean considerados exclusivamente como objetos patrimoniales, sino sujetos de protección jurídica y trato digno, de manera que cualquier acto legal relacionado con ellos deba interpretarse conforme a su naturaleza y bienestar.
La iniciativa, que se presentó ante la Comisión Permanente, también reforma el Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares para establecer que, cuando una pareja solicite un divorcio bilateral ante un juez y tenga animales de compañía, el convenio deberá incluir obligatoriamente un plan de cuidados.
Dicho documento deberá establecer quién ejercerá la custodia, las condiciones de alimentación, atención veterinaria, seguridad y bienestar, además de definir, en caso de cuidado compartido, el régimen de visitas, los tiempos de convivencia y la distribución de los gastos.
Se señala que el derecho civil mexicano mantiene una visión histórica que clasifica a los animales como bienes susceptibles de apropiación o transmisión, criterio que considera insuficiente frente a los avances científicos sobre bienestar animal y al papel que actualmente desempeñan como integrantes del entorno familiar.
Bases de la iniciativa
En la exposición de motivos señala que, durante un divorcio, la ausencia de reglas específicas puede provocar disputas posteriores sobre quién conservará al animal, quién cubrirá los gastos de alimentación y atención médica, o incluso situaciones de abandono y maltrato derivadas del conflicto entre las partes.
La propuesta toma como referencia legislaciones ya vigentes en la Ciudad de México y el Estado de México, donde los animales son reconocidos como seres sintientes y existen disposiciones para considerar su bienestar en procesos de separación familiar.
También cita reformas adoptadas en España, Francia y diversos instrumentos internacionales que incorporan el principio de protección animal dentro del derecho civil.
Destaca que la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2021 del INEGI señala que el 69.8 por ciento de los hogares mexicanos tiene al menos una mascota, lo que equivale a cerca de 80 millones de animales de compañía.
A ello se suma que, durante 2024, se registraron 161 mil 932 divorcios en el país, por lo que estima que un número importante de separaciones involucran animales cuya situación jurídica actualmente no está claramente regulada.
La iniciativa aclara que el reconocimiento de los animales como seres sintientes no implica otorgarles personalidad jurídica ni equipararlos con las personas, sino establecer que las normas sobre propiedad sólo podrán aplicarse cuando no contradigan su naturaleza y la obligación de proteger su bienestar.
Asimismo, precisa que la obligación de presentar un plan de cuidados se limitaría, por ahora, a los divorcios bilaterales tramitados ante autoridad jurisdiccional, sin extenderse a los divorcios administrativos, notariales o a los procedimientos unilaterales e incausados.
IYC