La defensa del capo mexicano Rafael Caro Quintero, acusado en Estados Unidos de narcotráfico y del homicidio del agente de la DEA, Enrique Kiki Camarena, se opuso a la petición de la fiscalía de los Estados Unidos de que sea un “jurado anónimo” el que determine si es culpable o no en el juicio programado para marzo de 2027.
En una carta dirigida al juez Frederic Block, el equipo de abogados defensores, encabezado por Mark de Marco, argumentó que la designación de un jurado anónimo solo enrarecerá el caso y creará de forma anticipada una percepción de culpabilidad de su cliente que atenta contra el principio de presunción de inocencia.
¿Qué buscaba la defensa de Caro Quintero?
El 16 de junio, los fiscales enviaron una solicitud por escrito al juzgado en la que plantearon la solicitud del jurado anónimo que, consiste, en que los nombres de las personas que integran el jurado no sean conocidas por nadie y que todos sus traslados los días del juicio se realicen bajo custodia de agentes federales.
Una situación que ya ocurrió con casos que se consideran de alto riesgo como los juicios de El Chapo Guzmán o de Genaro García Luna.
En respuesta a ello, los abogados de Caro aseguraron que un jurado anónimo, al privar a las partes de la identidad de los integrantes del panel y al proyectar un escenario de riesgo, colocaría una carga indebida sobre la presunción de inocencia y sobre la posibilidad de realizar una revisión exhaustiva de posibles prejuicios entre los futuros jurados.
Agregaron que la sola decisión de anonimizar al jurado “envenenaría” la atmósfera del juicio, pues enviaría el mensaje de que el acusado es una persona peligrosa de la cual los ciudadanos deben ser protegidos, reforzando indirectamente la narrativa de culpabilidad que la Fiscalía intentará acreditar en el proceso.
Así es la defensa de Caro Quintero
???? Arturo Ángel, colaborador, habla sobre el caso de Rafael Caro Quintero, en donde su defensa se opone a la solicitud presentada a un juez para que el jurado en el caso sea anónimo.
— Milenio (@Milenio) July 10, 2026
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Factores que engloban el juicio de Caro Quintero
De Marco subrayó que un jurado anónimo es, además, una medida “inusual y drástica”, sólo admisible cuando el gobierno demuestra que está “genuinamente llamada” por circunstancias excepcionales y existe una “razón fuerte” para creer que el jurado necesita protección frente a amenazas reales o probadas.
El abogado descartó además que haya alguna posibilidad de que su cliente pueda interferir o presionar de alguna manera a los integrantes de un jurado convencional, toda vez que se encuentra bajo medidas estrictas de aislamiento en la prisión metropolitana de Brooklyn, que es donde se encuentra recluido.
“Además, es importante señalar que el señor Quintero ha permanecido bajo custodia desde su llegada a este distrito en febrero de 2025. Ha estado recluido en aislamiento y sujeto a Medidas Administrativas Especiales (“SAM”, por sus siglas en inglés) impuestas por el Fiscal General de los Estados Unidos.
El señor Quintero se encuentra esencialmente confinado en una pequeña celda sin ventanas, donde permanece solo durante 23 horas al día de lunes a viernes y las 24 horas del día durante los fines de semana”, agregó la defensa en su escrito.
Culpan al gobierno
La defensa también desestimó el argumento esgrimido por los fiscales respecto a que es necesario proteger al jurado de la exposición mediática del caso, pues aseguran que fue el propio gobierno estadounidense el que elevó el perfil público del caso Caro Quintero.
La defensa menciona ejemplos de noticias y videos publicados tras la solicitud de la Fiscalía, en los que se repiten datos sobre la trayectoria del acusado y detalles de violencia asociados a la imputación, y advierte que la difusión de información sobre antecedentes penales o “malos actos” previos puede resultar inherentemente perjudicial para la percepción del jurado.
Frente al argumento de que la atención mediática justificaría el anonimato, los abogados sostienen que no hay elementos para anticipar un nivel de presión extraordinaria sobre los jurados que amerite alterar el modelo ordinario de selección y publicidad limitada, y plantean que el riesgo más concreto de parcialidad proviene justamente del mensaje que transmite la figura del jurado anónimo.
A su juicio, es más realista considerar que los jurados puedan sentirse condicionados por la idea de que sus identidades deben ser protegidas del acusado, que presumir que se dejarán influir por las notas de prensa en contra de las instrucciones del juez.
Como alternativa, la defensa propone medidas menos intrusivas para salvaguardar la privacidad y seguridad de los integrantes del jurado sin afectar la presunción de inocencia ni el derecho de defensa a una selección informada.
En particular, sugiere que el tribunal mantenga los nombres y datos de los jurados fuera del registro público, pero los comparta con las partes, y que se dicte una orden que prohíba a medios y a cualquier persona contactar a jurados o posibles jurados durante y después de su servicio, con instrucciones para que el panel informe cualquier violación.
Futuro de Caro Quintero
A partir de los argumentos esgrimidos por la defensa y lo que ya ha expuesto a la fiscalía. El juez Block decidirá si avala o no la determinación de un jurado anónimo.
Otra opción es que considere necesario citar a las partes a audiencia oral solo para debatir este punto, ya sea en una audiencia especial para ello o en la que se ha programado para dentro de dos meses con el objeto de revisar el avance del proceso.
Cabe señalar que aun cuando ya hay una fecha de juicio en este caso para marzo de 2027, el juez dijo en la última audiencia que consideraba algo precipitado la discusión sobre la decisión del jurado, sobre todo porque aún existe la posibilidad de que el caso se resuelve por alguna otra vía alterna.
RM