M+.- México y Ecuador se juegan la vida este martes en el Mundial de Futbol. El tricolor llega con paso firme a los dieciseisavos de final, mientras que los seleccionados de la mitad del mundo pasaron tras una milagrosa victoria ante Alemania.
En el estadio Ciudad de México, las escuadras latinoamericanas medirán su poderío frente a más de 80 mil aficionados.
Y es que la tradición futbolera de México y Ecuador está estrechamente ligada con referentes como Alex Aguinaga cuando jugaba en Los Rayos del Necaxa, en el equipo de la década, hasta llegar hasta hoy, con el mediocampista Pedro Vite que milita en el Club Universidad Nacional, popularmente conocido como Pumas.
“Ecuador tiene jugadores con mucho talento y México también, ahí lo veo parejo... No tengo ni siquiera para pensarlo; cuando no juega Ecuador con México, voy con México, contra los equipos que sean, pero cuando juega Ecuador, con Ecuador, independientemente del rival”, dijo Aguinaga recientemente en una entrevista.
Un partido de matar o morir que no va más allá de una derrota dolorosa, sí, pero sin más implicaciones de trascendencia.
Por desgracia, en la vida política, la relación binacional pasa por un mal momento y este recuento de MILENIO contextualiza el conflicto que rodea el encuentro deportivo.
En la cancha diplomática, se mantienen las tensiones, los agravios y los desencuentros que aquí sí tienen implicaciones hasta de libertad o prisión para las personas.
Lejos de las canchas de futbol, hay otro enfrentamiento pendiente entre México y Ecuador.
La ruptura
Las tensiones escalaron en horas, pero el conflicto se venía arrastrando desde semanas atrás. En diciembre de 2023, México recibió como huésped al exvicepresidente de ese país, Jorge Glas, quien estaba solicitando asilo a México por una presunta persecución en su contra.
En marzo de 2024, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador rechazó una solicitud de Ecuador para que agentes de seguridad ingresaran a la embajada para cumplir con una orden de aprehensión contra Glas.
Pero fue en abril de 2024 que, en cuestión de días, se detonó la crisis diplomática. El miércoles 4, López Obrador criticó el proceso electoral ecuatoriano asegurando que el asesinato del candidato Fernando Villavicencio había beneficiado a Daniel Noboa, actual presidente de Ecuador. Esos dichos provocaron la salida de la embajadora mexicana, Raquel Serur, y hasta su declaración como persona non grata.
En tanto, México ordenó el regreso de la embajadora y anunció oficialmente que se le otorgaba asilo político a Jorge Glas.
Ese mismo día por la noche, el 5 de abril de 2024, las fuerzas del orden ecuatorianas irrumpieron en la embajada de México en Quito para detener al exfuncionario, lo cual es una flagrante violación a la Convención de Viena.
En videos quedó asentado cómo las fuerzas de seguridad implementaron un operativo en el que treparon paredes y vallas de la sede mexicana para lograr la detención, movilización en la que también fueron agredidos los diplomáticos mexicanos.
Frente a ello, López Obrador publicó un tuit en el que condenaba los hechos y ordenaba a la cancillería que “proceda de manera legal y de inmediato declare la suspensión de relaciones diplomáticas con el gobierno de Ecuador”.
Desde entonces, las relaciones entre ambos países están rotas. Además, se mantiene un litigio internacional por la invasión de la embajada.
Me acaba de informar Alicia Bárcena, nuestra secretaria de Relaciones Exteriores que policías de Ecuador entraron por la fuerza a nuestra embajada y se llevaron detenido al exvicepresidente de ese país quien se encontraba refugiado y tramitando asilo por la persecución y el acoso…
— Andrés Manuel (@lopezobrador_) April 6, 2024
En la cancha de México
La presidenta Claudia Sheinbaum ha sido categórica en su postura frente al conflicto diplomático con Ecuador.
“Nosotros no tenemos relaciones con Ecuador ni vamos a seguir teniendo relaciones con Ecuador mientras Noboa ejerza el cargo de presidente”, declaró en su conferencia matutina del 16 de abril de 2025.
Sheinbaum dejó en claro que Noboa fue el responsable de ordenar la invasión a la embajada mexicana. E, incluso, insistió en que su triunfo para llegar a la presidencia fue dudoso.
“Y la otra candidata está diciendo que hubo un fraude, entonces, de nuestra parte no van a reanudarse las relaciones con Ecuador”, remarcó.
En contraste, el mandatario ecuatoriano, sin arrepentirse de pedir la detención de Jorge Glas, ha mostrado su interés por retomar las relaciones con México. Y como si supiera lo que venía, utilizó una alegoría futbolera para dar su opinión.
“Personalmente, me gustaría restablecer relaciones con el gobierno mexicano; tenemos también muchas empresas mexicanas que invierten en el Ecuador y no hay razón alguna para que tengamos una pelea o tener relaciones diplomáticas suspendidas en este momento. Está más en la cancha del gobierno mexicano que en la nuestra”, expresó.
Pero Sheinbaum ha sido cauta y prefirió no mezclar la política con el futbol.
“Vamos a hablar de la relación Ecuador-México ya que pase el partido; por lo pronto, mucha suerte a la selección, mucha suerte”, atajó.
ROA