El secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Héctor Mario Pérez Villarreal, aseveró que la Sociedad mexicana no está derrotada ante la delincuencia e inseguridad, sino que “está cansada, pero dispuesta a organizarse; dolida, es cierto, pero también tiene esperanza”. Esto, en vísperas de la celebración del Segundo Diálogo Nacional por la Paz, a realizarse del 30 de enero al 1 de febrero en las instalaciones del ITESO, en Jalisco.
En Conferencia de prensa, el también obispo auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México declaró que en esta ocasión los participantes en la segunda edición del diálogo no irán a pedir permiso para construir la paz, sino a “implorar a cada sector de la sociedad, a cada mexicano, al mismo Estado Mexicano, a sumarnos a esta responsabilidad histórica, porque la paz no puede esperar”.
Pérez Villarreal puntualizó que el tema del fortalecimiento de la paz no es exclusivo de la administración actual, “no es una política de un sexenio, debemos construir entre todos, todos estamos involucrados” por lo que es importante reunir a todos los sectores de la población para seguir trabajando en conjunto.
Una pieza fundamental en estos diálogos ha sido la participación de la Compañía de Jesús, quienes en 2022 perdieron a dos sacerdotes octogenarios a manos de la delincuencia organizada al interior de su parroquia en Cerocahui, una comunidad enclavada en la Sierra Tarahumara en Chihuahua. El provincial en México de esa congregación religiosa, Luis Gerardo Moro Madrid, declaró que México ha normalizado la violencia.
Moro Madrid subrayó que durante décadas la sociedad ha sido testigos de cómo México ha venido normalizando la violencia, las desapariciones, la impunidad, la corrupción, la injusticia “sobre todo el dolor que tantas familias que buscan a sus hijos e hijas desaparecidos”, por lo que la segunda edición del Diálogo por la Paz es una oportunidad única “en la que podemos mirarnos cara a cara como sociedad y decidir actuar contra sus males que padece en nuestro país”.
El también sacerdote jesuita destacó que en este segundo Diálogo por la paz se recogerán metodologías que han funcionado en distintos territorios del país “con estrategias de construcción de paz, ancladas local con miradas plurales, con respuestas sostenidas para una transformación social profunda, pero también vamos a actuar, México tiene una realidad compleja, estamos una paz y se construye en cada lugar”.
Asumió que el Estado garantizará las condiciones mínimas para que la construcción de la paz sea posible, con una mirada a largo plazo que se escapa a la inmediatez de la lógica sexenal “con miras hacia un horizonte más amplio, más plural. México enfrenta una encrucijada histórica: o seguimos los caminos que nos han traído hasta aquí hasta esta realidad actual o construimos algo radicalmente distinto”.
La coordinadora del Diálogo por la paz, Ana Paula Hernández Romano, destacó que la paz no se sueña, se construye, a sabiendas de que no será homogénea, ni será rápida, será territorial “paso a paso desde abajo, pero hay que tener en cuenta que cualquier esfuerzo es poco trata de salvar una vida, de mantener un sueño o garantizar un sueño”.
Hernández Romano señaló que México no está condenado la violencia, puesto que la paz es posible, pero es imperioso comenzar a construirla hoy, “quien quiere lo contrario, quien crea que la paz no es posible, quizá no ha visto a las madres buscadoras convertirse mensajeras de paz”.
Grupos plurales para fortalecer el diálogo
En el Segundo Diálogo Nacional por la Paz, a realizarse en Guadalajara a finales de enero, se marcará un cambio radical: ya que no se preguntará qué está pasando, sino que se buscará que cada actor se haga responsable de lo que le corresponde.
En el primer diálogo, en marzo de 2024, se invitó a la firma del Compromiso por la Paz a quienes contendían por la presidencia de la República, nueve gubernaturas y a más de 600 candidatos a presidencias municipales.
A lo largo de tres años se han conformado 26 equipos locales, de la Agenda Nacional de Paz se derivan 14 acciones locales que son una apuesta por la corresponsabilidad: apoyo a víctimas, generación de espacios de diálogo, educación para la paz, cuidado del medio ambiente, participación ciudadana y justicia restaurativa, entre otras.
Son mil 370 personas de todos los sectores los que integran este movimiento plural y horizontal. Se detalló que el encuentro reunirá a:
- 320 integrantes de equipos estatales de 32 estados
- 160 representantes de municipios pioneros
- 40 obispos y 75 sacerdotes (uno por diócesis)
- 210 laicos de 70 diócesis, incluyendo jóvenes
- 70 jesuitas de la Provincia de México
- 100 jóvenes universitarios
- 50 empresarios
- 50 víctimas constructoras de paz
- 50 integrantes de otras confesiones religiosas
- 50 organizaciones de la sociedad civil
- 40 religiosos y religiosas
- 30 representantes universitarios
- 20 integrantes de gobiernos locales
- 20 expertos, 20 intelectuales y analistas sociales, entre otros
LP