Policía

La venganza de ‘El Gato’: el líder del Cártel de los Beltrán Leyva que cazó al abogado de Osiel Cárdenas Guillén

José Rodolfo Villarreal Hernández se consolidó como jefe de plaza de la organización delictiva en San Pedro Garza García, Nuevo León. Su rol, junto a su amplio historial criminal lo llevaron a ser uno de los fugitivos más buscados por el FBI.

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Los motivos por los cuales una persona elige o termina formando parte de las filas de la delincuencia organizada son diversos, sin embargo, para José Rodolfo Villarreal Hernández haberse sumado al Cártel de los Beltrán Leyva tenía un objetivo en específico: venganza.

Esta historia comienza en China, una pequeña ciudad localizada al oriente de Nuevo León donde, antes de convertirse en El Gato, José Rodolfo Villarreal Hernández pasó sus primeros años de vida. Su entorno familiar marcaría para siempre su destino.

De jefe de plaza en San Pedro Garza García a formar parte de la lista de los 10 fugitivos más buscados por el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), El Gato fue uno de los operadores de Arturo Beltrán Leyva que intentó mantener vivo su legado en el país hasta que el poderío que alcanzó terminó por propiciar su caída.

El padre de El Gato y el abogado de Osiel Cárdenas Guillén

Osiel Cárdenas Guillén, ex líder del Cártel del Golfo | Especial
Osiel Cárdenas Guillén, ex líder del Cártel del Golfo | Especial

Al menos dos figuras de su círculo familiar más cercano marcaron la vida del Gato: su padre y uno de sus hermanos. Del primero su identidad permanece como reservada, no obstante y de acuerdo con documentos judiciales presentados ante una corte federal del Distrito Norte de Texas, se desempeñaba como policía estatal en Nuevo León.

Los mismos registros aseguran que el padre de José Rodolfo Villarreal Hernández colaboraba, de alguna manera, con grupos de la delincuencia organizada. Si bien no se detallan las actividades que realizaba o para quién, dicho factor habría sido clave para que, en 2002, un hombre también originario de China, Nuevo León ordenara su asesinato: Juan Jesús Guerrero Chapa.

No se trataba de un personaje cualquiera sino de uno de los socios y abogados de Osiel Cárdenas Guillén. De acuerdo con información obtenida por el periodista Rubén Mosso, dicho litigante se encargó de negociar el acuerdo de culpabilidad del líder del Cártel del Golfo en Estados Unidos, así como la entrega de 50 millones de dólares en efectivo, ranchos y aeronaves a la fiscalía estadunidense.

La confianza que Osiel Cárdenas Guillén había depositado en Guerrero Chapa llevaron a dicho abogado a ocupar un rol dentro del mismo Cártel del Golfo lo suficientemente relevante como para poder ordenar el asesinato del padre del Gato sin pensar que esa misma instrucción terminaría por sentenciarlo a él mismo.

La acusación presentada contra El Gato ante el Distrito Norte de Texas consultada por MILENIO narra que, tras el homicidio de su padre, José Rodolfo Villarreal Hernández se sumó a las filas de la Policía Federal, un cargo que, eventualmente, también lo llevó a formar parte del organigrama del Cártel de los Beltrán Leyva, una organización narcotraficante que buscaba arrebatarle al Cártel del Golfo el control de corredores fronterizos clave en el noreste de México.

Su liderazgo en San Pedro Garza García

San Pedro Garza García
San Pedro Garza García | Roberto Alanís

Durante los siguientes once años El Gato operó para el Cártel de los Beltrán Leyva, no obstante y pese al paso del tiempo, tanto en él como en su hermano Ramón Villarreal Hernández el deseo de venganza por el asesinato de su padre nunca desapareció.

Para 2010 José Rodolfo Villarreal Hernández ya se había consolidado como jefe de plaza de la organización en San Pedro Garza García, Nuevo León. Desde ahí, Gato coordinaba la distribución de cargamentos de cocaína a través de diversas ciudades portuarias de México hasta su destino en distintas localidades de Estados Unidos.

"San Pedro Garza García es una plaza única codiciada por los cárteles rivales debido a la relativa riqueza e influencia de la población de la ciudad, que a menudo incluye a miembros de la familia de figuras prominentes de los cárteles en México que están más dispuestos a pagar impuestos al cártel controlador por su seguridad. Además, la ciudad alberga las sedes centrales de importantes empresas mexicanas e internacionales que están dispuestas a pagar protección contra la violencia de los cárteles", describe la acusación presentada ante el Distrito Norte de Texas.

El operador de los Beltrán Leyva aprovechó el valor de la plaza que le había sido delegada. Obtuvo millones de dólares no sólo de actividades vinculadas al tráfico de cocaína sino también a la extorsión de empresarios de San Pedro Garza García y Monterrey, además del narcomenudeo en la región.

Aunque para entonces Arturo Beltrán Leyva ya había sido abatido y su organización atravesaba un periodo de reacomodo en su liderazgo, las rencillas con el Cártel del Golfo en el noreste del país permanecían, al igual que la vendetta pendiente del Gato.

La venganza del Gato

José Rodolfo Villarreal Hernández, alias El Gato
José Rodolfo Villarreal Hernández, alias El Gato | Especial

Una vez posicionado dentro de la organización delictiva y tras reunir los recursos necesarios para conseguir su objetivo, José Rodolfo Villarreal presentó su plan a los líderes del Cártel de los Beltrán Leyva quienes autorizaron el asesinato de Juan Jesús Guerrero Chapa. El homicidio tendría un doble beneficio: la venganza personal del Gato y Mon -como era conocido su hermano- y un ataque directo a sus rivales del Cártel del Golfo.

Desde 2011, Villarreal Hernández al menos tres de sus subordinados identificados como José Luis Cepeda Cortés, Jesús Gerardo Ledezma Cepeda y Jesús Gerardo Ledezma Campano y siguieron el rastro del abogado de Osiel Cárdenas Guillén hasta Southlake en Texas donde se había mudado junto a su familia. No fue sino hasta dos años después cuando la venganza del Gato se concretó.

El 22 de mayo de 2013 la detonación de un arma de fuego en el estacionamiento de un exclusivo centro comercial en Southlake en el norte de Texas alertó tanto a autoridades como a las personas que se encontraban en el sitio. Fue cuestión de tiempo para que se confirmara que los balazos derivaron de un ataque armado directo.

Dentro de una camioneta Range Rover se encontraba el abogado Juan Jesús Guerrero Chapa, quien había acudido junto a su esposa a realizar unas compras que ella se encontraba cargando en la parte trasera del vehículo cuando se les acercó un Toyota Sequoia de color blanco, del cual descendieron los sicarios contratador por El Gato.

A dicha escena le siguió la agresión armada. Nueve balas calibre 9mm que impactaron en su cabeza y torso cobraron la vida de Juan Jesús Guerrero Chapa al tiempo que el operador del Cártel de los Beltrán Leyva y sus pistoleros entraban al radar del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés).

La caída y su entrega a EU

El homicidio del abogado de Osiel Cárdenas Guillén en el norte de Texas, sumado a las operaciones de tráfico de drogas que mantenía el Cártel de los Beltrán Leyva hicieron de José Rodolfo Villarreal Hernández un objetivo prioritario para autoridades de ambos lados de la frontera.

Pese a ello, no fue sino hasta una década después, en enero de 2023, que El Gato fue arrestado por autoridades federales en las inmediaciones de la alcaldía Venustiano Carranza en la Ciudad de México. El Gato fue remitido por un agente del Ministerio Público ante un juez de control con sede en el Reclusorio Sur para decretar la legalidad de su detención provisional con fines de extradición, toda vez que desde 2018 fue acusado formalmente ante una corte federal del Distrito Norte de Texas por delitos vinculados al homicidio de Juan Jesús Guerrero Chapa.

Aunque intentó promover diversos recursos para frenar su extradición a Estados Unidos, al Gato se le agotaron las vidas en febrero de 2025 luego de que fuera contemplado en el primer paquete de generadores de violencia entregado por el Gobierno de México a sus homólogos estadunidenses bajo amparo de la Ley de Seguridad Nacional.

Por los cargos que pesaban en su contra, José Rodolfo Villarreal Hernández se consolidaba como candidato a la pena capital, no obstante, la fiscalía dimitió de solicitarla. Al momento en el que se escribe esta nota, su proceso legal continúa en proceso en Estados Unidos mientras que sus coacusados también han enfrentado a la justicia.

"Tres hombres que, siguiendo órdenes del Sr. Villarreal Hernández, rastrearon a la víctima antes de su muerte, fueron declarados culpables y sentenciados en 2016: José Luis Cepeda Cortés y Jesús Gerardo Ledezma Cepeda fueron declarados culpables en juicio de acoso interestatal y conspiración para cometer asesinato por encargo; el Sr. Cepeda Cortés también fue declarado culpable de falsificación de documentos o procedimientos. Ambos recibieron cadena perpetua", precisa el Departamento de Justicia.

Sobre Jesús Gerardo Ledezma Campano, hijo de Ledezma Cepeda, trascendió que se declaró culpable antes del juicio de un cargo de acoso interestatal y fue sentenciado a 20 años de prisión. Entre los involucrados también destacó el hermano del Gato, Ramón Villarreal Hernández, quien fue arrestado en México y extraditado a Estados Unidos en 2020. Se declaró culpable de acoso interestatal en junio de 2022 y fue sentenciado a diez años de prisión.

Registros judiciales dan cuenta de que El Gato y El Mon coincidieron en el Federal Medical Center (FMC) Forth Worth, sin embargo, para evitar que tuvieran contacto Ramón fue trasladado a la correccional FCI Seagoville donde continúa cumpliendo su sentencia.

Al Gato una venganza personal lo llevó a convertirse en uno de los operadores de mayor rango del Cártel de los Beltrán Leyva, no obstante y a pesar de cómo haya iniciado, su historia tuvo como desenlace la prisión, uno de los dos únicos destinos a los que conduce el entorno del crimen organizado.

ATJ

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Anel Tello
  • Anel Tello
  • Periodista egresada de la FCPyS, UNAM. Amo los ositos cariñositos pero cubro temas de narcotráfico, justicia y seguridad. Aprendiz de realidades.
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