Policía
  • Narcocultura se esparce con corridos y memes tras la caída de 'El Mencho'

  • La representación cultural del narco en corridos, series o películas puede suavizar la imagen de esa violencia.
Nemesio Oseguera Cervantes fue abatido por autoridades federales en Jalisco (Cuartoscuro).

El operativo que derivó en la caída de Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, dejó una estela inmediata de violencia: al menos 26 personas murieron en enfrentamientos y bloqueos en distintos estados, incluidos elementos de seguridad.

La violencia deja huellas visibles: vehículos calcinados, retenes y comunidades que pasaron días encerradas; pero también deja otra capa más difícil de medir: la presencia cultural del narcotráfico. Canciones, series, corridos y narrativas que circulan en redes y forman parte del imaginario sobre el narco.

Los periodistas Adrián Montiel y Ricardo Balderas escribieron días después del domingo 22 de febrero que las carreteras del sur de Jalisco todavía guardan rastros de humo y metal quemado.

En los pueblos que aparecen en el reportaje de DOMINGA, Después de El Mencho: el día que las carreteras amanecieron ardiendo, la rutina intentaba recomponerse tras los bloqueos y enfrentamientos que siguieron a la muerte de Oseguera Cervantes.

​​Narcocultura en redes tras caída de El Mencho

Montiel y Balderas escribieron que los negocios abrían a medias, las patrullas estaban apostadas en carreteras y en algunas casas las puertas continuaban aseguradas con muebles. Detalles que pronto se incrustaron en la narrativa de la narcocultura. 

En redes sociales se difundió cómo ya se habían subido corridos reivindicando la figura de El Mencho y relatando su muerte, como la canción Cayó el de la (M).

Aquí puede escuchar el corrido 

Para Michelle, una estudiante universitaria, la narcocultura surge de una realidad concreta:

“Yo creo que inicia como una subcultura y una comunidad que sí existe y que necesita representación porque es algo muy real de nuestro país. Suena feo y no nos gustaría que fuera así, pero existe”.

La representación cultural del narco en corridos, series o películas puede suavizar la imagen de esa violencia. Michelle reconoce que hay quienes terminan romantizando ese estilo de vida, atraídos por las promesas de dinero o poder.

“Sí hay mucha gente que la romantiza porque te lo pintan como algo no tan feo como lo es de verdad”.

El contexto en el que surge ese fenómeno cultural es una violencia persistente. El informe Con Copia Oculta, una investigación realizada por Intersecta y Data Cívica, reveló que entre 2017 y 2020 fueron asesinadas 130 mil 583 personas en México. 

Según el Estado, 70 mil 898 fallecieron como causa del crimen organizado. Sin embargo, para jóvenes como Michelle el problema de la narcocultura aparece como una expresión de un fenómeno más profundo.

“No creo que la narcocultura sea la que propicia que haya narcos. Hay todo un sistema de corrupción, abandono hacia comunidades, pobreza, falta de oportunidades”.

En varios de esos pueblos, esas condiciones forman parte de la vida cotidiana de economías pequeñas y pocas alternativas laborales. La presencia del Estado suele sentirse de manera esporádica, sobre todo cuando la violencia irrumpe. Michelle insiste en que el fenómeno cultural refleja ese contexto.

“Es un síntoma de lo que estamos viviendo… no le echaría la culpa a la narcocultura”.

La narcocultura se expande fuera de los bastiones del narco

La discusión también toca el consumo de esos contenidos fuera de las zonas directamente afectadas por el narco. Armando, otro joven entrevistado, señala que el fenómeno no sólo se explica por quienes viven en territorios atravesados por la violencia.

“Entiendo que haya gente en comunidades donde eso es lo que les tocó vivir… que no conocen otra cosa porque no hay educación o oportunidades”.

Hay más crimen organizado que Oxxos y gasolineras

Pero la expansión del crimen organizado también ayuda a entender esa presencia cultural. De acuerdo con una investigación de la revista Science, el crimen organizado cuenta con 175 mil integrantes, más que Oxxo o Pemex. Armando también observa el interés que generan los corridos o narrativas del narco entre jóvenes de contextos muy distintos.

“Hay gente aquí en la Ciudad de México que vive una realidad distinta y aun así consume corridos… gente que sí podría cuestionarse lo que está pasando”. Para él, la responsabilidad se reparte entre Estado y audiencias. “No lo podemos dejar enteramente al gobierno, pero tampoco enteramente a la sociedad”. Michelle coincide en que el consumo cultural también implica una reflexión personal.
“No es puro entretenimiento, porque al final del día sí te está pintando una realidad… también hay que cuestionarnos lo que consumimos y por qué”.

Mientras tanto, en los pueblos del sur de Jalisco la rutina vuelve a abrirse paso. Los camiones regresan a la carretera y los restos de los bloqueos todavía aparecen en ciertos tramos.

El operativo contra el líder del cártel deja una pregunta que tarda más en disiparse que el humo. La narcocultura sigue circulando en canciones, series y memes. Pero en los pueblos que vivieron los bloqueos la conversación es distinta.

Ahí dejó de ser una narrativa cultural porque ahora es parte de la vida diaria, de las rutas comerciales y de la manera en que las comunidades aprenden a convivir con una violencia que no siempre es tan visible.

RM

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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