Policía

"Tiraron puestos, la gente cayó encima de otros", narran sobrevivientes a la estampida de festejos en el Ángel de la Independencia

El primer reporte de emergencia se emitió en las inmediaciones de unos baños privados, donde fueron localizadas dos personas inconscientes.

M+.- La clasificación de México a los octavos de final del Mundial 2026 desató la locura; los goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez encendieron la fiesta, hasta que llegó la tragedia que amargaría el triunfo del Tri: cuatro muertos, cientos de heridos y una fiesta de caos en la Ciudad de México.

El Cielito Lindo retumbaba a lo largo de los puntos habilitados con megapantallas sobre la Avenida Paseo de la Reforma. Lluvia y espumas de colores bañaban a los aficionados, mientras bares, cantinas y calles escupían gente que a lo largo de la noche llevó al festival futbolero a su máxima capacidad. Nunca antes un evento organizado por la ciudad había tenido tanta convocatoria.

Más de un millón de personas asistieron al Zócalo, al Estadio Ciudad de México, así como a los distintos puntos de transmisión y festejo instalados en el centro de la ciudad. 

"Nadaremos, nadaremos", la frase que comenzó con la tragedia 

La celebración se extendió a lo largo del Paseo de la Reforma hasta llegar a las inmediaciones del Ángel de la Independencia. Ahí, en las calles de Hamburgo y Lancaster, se desató la estampida.

"Nadaremos. Nadaremos", la frase inmortalizada en la película Buscando a Nemo cuando los peces se aglomeran para romper una red, se convirtió en un presagio macabro.

"La gente se aglomeró y al momento que dijeron la palabra 'nadaremos', empezó a empujarse muy feo sin motivo alguno" relató Gabriela, comerciante de Reforma, con la voz aún temblorosa.

A su paso, la horda de aficionados avanzó hacia la lateral de Reforma, derribó decenas de puestos instalados sobre la banqueta y generó momentos de pánico entre familias y comerciantes que se encontraban en la zona, pues habrían sido más de 40 minutos de gritos y empujones.

"A los niños los aventaban a los carros. Un dominó, o sea, cayó uno y cayeron todos, y luego los de atrás para adelante se aventaban. Yo estaba muy espantada porque de verdad nada más con haber dicho esa palabra de 'nadaremos', la gente se dejó venir de allá para acá bien feo", contó la testigo.

La situación se salió de control cuando las personas quedaron atrapadas en un cuello de botella sobre la calle Lancaster, donde comenzaron los empujones y varias personas cayeron al piso. Ante la cantidad de gente, la llegada de los servicios médicos tardó mucho tiempo.

Caos en los baños

El primer reporte de emergencia se emitió en las inmediaciones de unos baños privados, donde fueron localizadas dos personas inconscientes. 

Paramédicos, bomberos, personal de Protección Civil, funcionarios de la Secretaría de Gobierno y policías preventivos acudieron al sitio para brindar atención. Más tarde, se confirmó el desenlace: tras recibir maniobras avanzadas de reanimación, se confirmó la muerte por asfixia de Leonardo, de 44 años, y Yoshami Iraí, de 19.

"La gente no quería entrar a los baños azules. Ya venían con nosotros porque son limpios. Pero detonó que la gente se aventara. Todas encimadas, todas encimadas, y la demás multitud seguía pisándolos. Había gritos de niños, de señoras: 'Agarren a mi bebé, jálenme, no me dejen'. Fue algo muy horrible, siento que pude haber sido uno de ellos", describió Jesús, trabajador de baños y testigo del caos.

También Emiliano relató su experiencia entre el tumulto y cómo se lesionó entre la gente:

"Se empezaron a empujar entre todos, parecía una embestida. A gente le pisaron la cabeza, gente desmayada, tiraron un puesto de mangos, creo que era, y a mí me cayeron dos personas en la pierna derecha y en el tobillo; me lo atoraron contra una banqueta, con mi pie y las personas encima", dijo.

Pero la noche aún guardaba más horror. A unos metros, una mujer de nombre Emily murió en condiciones similares, pese a los esfuerzos de los paramédicos por reanimarla antes de trasladarla a un hospital.

r
Más de un millón de personas asistieron al Zócalo, al Estadio Ciudad de México y a los distintos puntos de transmisión. | Ramón Ramírez

Un cuarto muerto con crisis convulsivas

Además, una cuarta víctima fue reportada en el Hospital Rubén Leñero, proveniente del Fan Fest del Ángel de la Independencia, en calle Río Tiber y Río Lerma, colonia Cuauhtémoc. 

Según los reportes, la víctima ingresó con episodios de crisis convulsivas; según autoridades capitalinas, probable intoxicación por alcohol o sustancias de abuso. Derivado de esto, habría muerto.

En este festejo también se reportaron aglomeraciones, riñas, destrozos en comercios y cientos de lesionados menores que atravesaron momentos de angustia.

Alejandra, otra testigo, relató su experiencia cerca del templete donde tocaba Cuisillos.

"Llegando al templete, el paso estaba muy reducido porque habían puesto unas vallas. De noche, con tanta gente apretada no se alcanzan a ver esas cosas. Me tropecé con esos tubos, me quedé en el suelo porque no me podía levantar y la gente pasaba encima aún aturdida. Imagínate en una emergencia, me hubieran aplastado", contó.

La fiesta duró toda la noche. Fue hasta este miércoles cuando se pudo confirmar el saldo de la tragedia. Después de un gran triunfo en la cancha, la ciudad amaneció con el sabor amargo de una tragedia, víctimas del festejo desmedido.

"Pero la gente es muy muy necia. No sé para qué vienen a este tipo de festejos y no acatan las reglas", remató Jesús.

AG

Google news logo
Síguenos en
Amílcar Salazar Méndez
  • Amílcar Salazar Méndez
  • Reportero de investigaciones especiales, contador de historias y apasionado de la información.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.