Se ha vuelto sentido común aseverar que López Obrador está destruyendo las instituciones. La acusación, a veces cierta y otras no, proviene de mezclar algunas razones de peso con un permanente catastrofismo futurista.
Quienes creen que la destrucción institucional actual no tiene paralelo en secreto confiesan que no se explican por qué la gente no dice nada. Parecen contentos, dicen, con que las instituciones zozobren. Y no dan crédito.
En efecto, hasta ahora, no existía un lugar donde se pudiera conocer cómo y por qué el mexicano desconfía del entramado institucional y no se siente motivado para respaldarlo. El libro Profesionales del gobierno de Fernando Nieto, profesor de El Colegio de México, nos da el conocimiento y los datos necesarios para comenzar a entenderlo.
Profesionales del gobierno desglosa de manera asequible los mitos que hacen que el mexicano promedio rechace y desconfíe de las instituciones burocráticas. Estos mitos, sembrados históricamente en el imaginario colectivo, hacen que la mayoría no solo esté indispuesta a defender las burocracias, sino que celebre y vea con buenos ojos su debilitamiento.
Por ejemplo, es común creer que la burocracia mexicana es inmensa y necesita ser más austera. Sin embargo, como muestra Profesionales del gobierno, la realidad es distinta. Solo el 14% de los empleos en México son en el gobierno, menos de la mitad de los que existen en Noruega o Suecia.
Tampoco es cierto que los recortes a los sueldos de los altos funcionarios no existían antes de López Obrador. Felipe Calderón impuso una reducción de 10% en sueldos y salarios netos a la burocracia y vetó todos los incrementos salariales. Peña Nieto redujo los salarios 5% e impidió la contratación de personal para funciones no substantivas. De hecho, debido a estos cambios, desde el sexenio pasado la OCDE ya consideraba que, en promedio, los salarios de la burocracia mexicana no eran suficientemente atractivos para retener talento.
Los recortes, la reestructura y la austeridad son aceptadas por el votante porque la mayoría piensa que la burocracia es corrupta. Así, nada justifica darle más recursos. Sin embargo, como muestra el Dr. Nieto, decir que toda la burocracia es corrupta es falso. Existen áreas de gobierno, como los servicios de atención médica, el trámite de pasaporte ordinario y el pago de servicio de agua potable, donde la corrupción es tan o más baja que en países desarrollados.
Por supuesto, que el libro es mucho más que un compendio de mitos. En sus páginas se explican desde distintas teorías para entender el valor de las burocracias, hasta estudios que muestran cómo se puede hacer más efectiva. Sin embargo, es en la descripción y el desenmascaramiento de mitos en el ámbito en el que el Dr. Nieto aniquila.
La ironía es que la idea de que la burocracia mexicana es excesiva y despilfarradora fue creada por los intelectuales que hoy militan en la oposición. El deseo de austeridad con el que el gobierno de López Obrador capitaliza fue sembrado ayer, por quienes hoy se le oponen. Tomará años combatirlo, pero debemos comenzar.