• Regístrate
Estás leyendo: Hablemos de sexo
Comparte esta noticia
Domingo , 24.02.2019 / 00:10 Hoy

El Pulso

Hablemos de sexo

Víctor Martínez Lucio

Publicidad
Publicidad

Es normal sentir inquietud al escribir sobre este tema, porque esa palabra de cuatro letras nos provoca escozor, incomodidad natural en alguna etapa de nuestra vida, o a lo largo de todas las etapas. Sexo.

Vivimos en un mundo que se renueva, se reinventa, fluye al ritmo de las redes sociales y los nuevos inventos tecnológicos, pero aún somos muy mochos en ciudades como la nuestra.

Muchos bromean sobre la homosexualidad, entre amigos, en stand up, en pláticas cotidianas, pero en el camino, cuando se habla en serio, todo aquello que tiene que ver con las preferencias sexuales parece convertirse en tabú cuando se trata de instruir a quienes queremos y están bajo nuestra responsabilidad. Todos quieren hablar de sexo o sexualidad, pero a la hora de educar o guiar no sabemos cuándo y cuánto.

En México se ha avanzado en el tema de equidad de género y se habla a diario de luchar contra la homofobia, se hacen campañas, marchas y disposiciones legales. Pero el sexo y la forma en que la educación sexual debe transmitirse a los menores en edad de aprendizaje sigue viéndose con temor.

En la Cámara de Diputados existe el proyecto de reformar la Constitución en materia de no discriminación, igualdad, perspectiva y paridad de género, entre otras. Se tratará en próximos días y ya está provocando molestia.

De todas las modificaciones previstas la que provoca preocupación de estos grupos tiene que ver con la forma en la que se busca reconocer en la Carta Magna la educación impartida por el Estado en perspectiva de género.

Quienes lo ven como un peligro dicen que esta idea viola el derecho de los padres a escoger el tipo de educación que dan a sus hijos, como lo contempla la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Será un error si seguimos viendo a este país como antes, como si el tiempo no hubiera pasado; como si aún pudiéramos ocultar a nuestros hijos una realidad palpable, que está frente a sus ojos. La libertad de decidir conductas sexuales existe, se defiende y se difunde, porque de otra manera, el prohibicionismo provoca peores males.

Si no los instruimos nosotros, alguien más lo hará y no siempre de la mejor manera, con conocimientos y buena voluntad.

Será un error omitir de la educación sexual el renglón de la homosexualidad, de sus derechos y sus garantías.

Quienes piensan que solo existe la familia tradicional corren el riesgo de descubrir de golpe que muy cerca está quien piensa distinto, vive distinto y siente distinto.

Hablemos pues de sexo con nuestros hijos, en la edad que toca, preparándonos primero, con mente abierta y conscientes de que son otros tiempos, y que lo que siempre existió, hoy fluye poco a poco con mayor libertad.

Es cuestión de querer.


victor.martinez@multimedios.com


Twitter: @victormtzlucio



Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.