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Tamaulipas: cuando falta el agua, sobra la política

El 2026 apenas empieza a escribir su libreta de advertencias y Tamaulipas ya vuelve a escuchar el mismo eco: el del agua que no alcanza, el del grifo que promete y no cumple, el del calor que no perdona.

El “semáforo del agua” encendido en rojo en varios municipios tamaulipecos no es una metáfora ni un dato decorativo: es una alarma.

Y las alarmas no se apagan con discursos, se apagan con obras.

Sin embargo, en medio de una crisis hídrica que amenaza con repetir sus estragos, la política —esa vieja costumbre de intervenir donde no sabe— vuelve a meter la mano.

Y lo hace en el peor lugar posible: en la estructura de la Comisión Nacional del Agua.

En las últimas horas trascendió que Jaime Gudiño Zárate habría sido separado de la Dirección del Organismo de Cuenca Golfo Norte por presuntas irregularidades, y que en su lugar fue designado de manera interina Jaime Felipe Cano.

Más allá de nombres, el mensaje es inquietante: cuando el agua escasea, la burocracia se fragmenta. Cuando la emergencia se aproxima, la institución se distrae.

La presidenta Claudia Sheinbaum ya lo dijo con claridad: Tamaulipas podría enfrentar complicaciones hídricas.

El año pasado la crisis hídrica exhibió la falta de visión. No se trató solo de sequía, sino de ausencia de proyectos reales.

Porque mientras el ciudadano buscaba agua, las autoridades parecían buscar excusas.

Y la Comapa Sur —como emblema local— quedó atrapada en la lógica de administrar la urgencia en lugar de prevenirla.

Captación de lluvia, pozos de absorción, modernización de plantas tratadoras, recuperación de redes, reducción de fugas, infraestructura estratégica… las alternativas existen.

Lo que no existe es voluntad suficiente para ejecutarlas sin convertirlas en botín político.

La tragedia no es que falte agua. La tragedia es que falte capacidad técnica en puestos donde debería sobrar conocimiento.

Que los cargos se asignen por acuerdos y no por méritos. Que el agua se trate como un tema de agenda y no como un asunto de supervivencia.

Porque el agua no entiende de partidos. No distingue colores. No perdona abstenciones. Solo llega… o no llega.

Y si en plena amenaza hídrica Tamaulipas vuelve a mirar cómo la política se impone sobre la técnica, entonces el 2026 no será sorpresa: será sentencia anunciada.


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Víctor Hugo Martínez
  • Víctor Hugo Martínez
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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