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El milagro de la frontera

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Cruzar la frontera entre Tamaulipas y Texas es un ejercicio de física cuántica: un mismo camión puede existir en dos realidades distintas separadas por apenas unos metros de asfalto.

Las aduanas de Nuevo Laredo y Reynosa operan bajo una narrativa triunfalista impulsada por la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM).

La postura oficial es presumir cifras oficiales en donde la primera lidera el comercio internacional, y la segunda se consolida entre las principales aduanas fronterizas del país.

Sin embargo, basta cruzar la mitad de los puentes internacionales para que el negocio de exportación revele otra realidad.

Mientras los boletines de la ANAM celebran con bombo y platillo la captación de recursos, guardan un silencio sepulcral en materia de seguridad: los grandes decomisos de droga con destino a Estados Unidos aparecen, una y otra vez, del lado norteamericano.

El verdadero filtro ocurre inmediatamente después, en territorio texano.

Es ahí donde la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) reporta aseguramientos millonarios.

Reportes de este verano documentan una auténtica "ensalada de la droga" oculta en cargamentos de hortalizas. El pasado mes de julio, agentes de la CBP detectaron en el Puente Internacional de Pharr —conectado con Reynosa— un cargamento de repollos que escondía metanfetamina valuada en casi 11 millones de dólares.

Apenas esta semana, la historia sumó nuevos elementos en los puentes internacionales de Laredo, donde los pimientos sirvieron como fachada para ocultar cargamentos de cocaína.

La diferencia entre lo que presume México y lo que presume Estados Unidos evidencia una asimetría que también invita a revisar los resultados de la militarización de las aduanas.

La apuesta fue presentada como una estrategia para fortalecer el combate a la corrupción y cerrar el paso al contrabando; sin embargo, los decomisos de mayor impacto continúan siendo reportados por las autoridades estadounidenses.

A ello se suma una realidad documentada durante años: la capacidad de operación que mantienen grupos del crimen organizado en corredores logísticos estratégicos de Tamaulipas, un factor que complica las tareas de inspección y control.

Mientras Texas mide su éxito por los cargamentos de droga que logra detener, México sigue presumiendo cuánto recauda.

La diferencia no está en los puentes internacionales, sino en los indicadores con los que cada país decide evaluar el funcionamiento de sus aduanas.


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Víctor Hugo Martínez
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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