Comunidad

Caminito de la escuela

La Secretaría de Educación Pública dio marcha atrás. El ciclo escolar 2025-2026 terminará el 15 de julio y se mantendrán los 185 días de clases.

Después de días de polémica el gobierno federal terminó regresando al calendario original. Y ahora, con las aulas abiertas, también llega otro compromiso: aprovecharlo.

Porque más allá del ruido político y del evidente desorden en la comunicación oficial, el debate dejó expuesta una realidad incómoda: México tiene un problema profundo con el sentido mismo de la escuela.

El secretario de Educación, Mario Delgado, defendió inicialmente el recorte argumentando que muchas veces “se mantienen las aulas abiertas realmente sin un propósito pedagógico, sólo por cumplir un conteo”.

Y fue todavía más lejos: “Se desvirtúa la dignidad docente y se convierte la escuela en una estancia forzada. Ese tiempo muerto a veces es burocracia que roba espacio a la convivencia familiar y a la salud mental de nuestra niñez”.

Las últimas semanas del ciclo escolar suelen convertirse en salones semi vacíos, niños agotados por el calor y películas improvisadas en televisores viejos.

También festivales escolares, maestros cerrando calificaciones y padres contando los días para las vacaciones.

Todos lo saben. Pero casi nadie lo dice públicamente.

Y ahí estuvo el verdadero error de la SEP: creer que el problema era simplemente mover fechas en un calendario.

Porque si el propio titular de Educación reconoce que parte del ciclo escolar termina atrapado en simulación burocrática, entonces el debate rebasa por completo el Mundial 2026, el calor o las vacaciones adelantadas.

Durante días, México discutió quién cuidaría a millones de niños durante casi tres meses de vacaciones. Especialistas alertaron sobre rezago educativo.

Y al final vino el recule. La SEP mantendrá intacto el calendario escolar y conservará los 185 días oficiales de actividades. Entonces ahora el reto ya no es político. Es educativo.

El compromiso debe ser de todos: Autoridades, docentes, padres de familia y alumnos. No para “cumplir el conteo”.

Sino para evitar justamente eso que describió el propio Mario Delgado: el tiempo muerto, la simulación, la burocracia disfrazada de aprendizaje.

México terminó descubriendo algo bastante elemental: El problema nunca fue la cantidad de días de clase. El problema sigue siendo qué hacemos con ellos.


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Víctor Hugo Martínez
  • Víctor Hugo Martínez
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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