Decía el viejo maestro, José Ortega y Gasset, en uno de sus principales legados:
"Yo: yo soy yo y mis circunstancias". Y, uno de mis actuales maestros, le agregó al "Yo: yo soy yo y mis circunstancias""Coyuntura, tiempo, conciencia y paciencia". Y es que, así es en el tema que hoy me toca desarrollar y entregar para ustedes sobre la vida y obra de María Lombardo (Toledano) de Caso y, los asumiré.
Es decir, me recontactó con esta escritora paisana y su segunda obra literaria "Una luz en la otra orilla", la cuasi aparición mágica que, en el contexto del patio de una librería, tomó la forma de una bellísima mujer trayéndome con su mirada, abrazo y presencia el recuerdo -ahora vivo-, de haber sido uno de mis amores juveniles en el terruño hacía ya algunos ayeres y que en esa ocasión, con el pretexto de prestarle y conseguirle el libro de María Lombardo de Caso, hizo renacer el trato, el afecto y los vínculos con ese amor que ni se olvidó, ni se dejó y menos, nunca dijo adiós...
Y, además, en mi anterior colaboración en este mismo espacio, nos embarcamos a
conocer algunos rasgos de uno de los mejores escritores mexicanos, Juan Rulfo quien, por coincidencia y paciencia, va a ser uno de los personajes que nos hablará de la también teziuteca María, más fragmentos de la entrevista que le hizo la entonces novel y ya trascendente -consentida de este lugar-, Elena Poniatwoska. Como ven, se conjuntan las circunstancias, los tiempos, los personajes-conciencias, las coyunturas y la benevolencia y paciencia de todos ustedes, estimados lectores.
Dice Juan Rulfo: "María Lombardo de Caso nació en Teziutlán. Lugar que parece estar "fuera del tiempo, más allá de la conciencia de las cosas", tal como ella lo describe en "Una luz en la otra orilla". Al menos esto sucede durante el invierno y la temporada de lluvias que allí es casi permanente. Cuando las nubes que vienen en oleadas del mar, se espesan en la hondonada de Chignaulingo, cubriendo en silencio veredas y pueblos, cosas y conciencias; apagando las voces, las risas, así como el bullicio, al igual que lo hace la pesada oscuridad de la noche(...)La niebla entra por las puertas abiertas; opaca las miradas y humedece con su aliento un mundo antes vivo y brillante. Es entonces cuando la gente busca refugio en los acontecimientos, contando y encontrando cosas de aquí y de allá, tal vez acaecidos en Teteles, en Altotonga o en Tlatlauqui, al fin y al cabo las imágenes como la neblina no tienen límite ni distancia (...) A pesar de que muchas otras experiencias en diversas latitudes la llevan por la vida, María Lombardo de Caso no logra olvidarse de Teziutlán y sus alrededores. Tal vez sea el zumo húmedo de la sierra, la hierbabuena silvestre; el musgo que se escurre por las casas ya desamparadas o los ciruelos injertados con sangre.. Ella retorna por aquellos rumbos y recobra cabal media de su memoria en "Una luz en la otra orilla" (Rulfo, J. "María Lombardo de Caso. Una nota de Juan Rulfo en el primer aniversario de su muerte", La cultura en México Núm. 178, julio de 1965. Cita de Georgina García Gtz. Vélez).
Por su parte, Elena Poniatwoska, cuando tenía 29 años y ya destacaba como periodista, con motivo de la aparición de esa segunda obra literaria de María Lombardo de Caso, en 1959, "Una luz en la otra orilla"; la entrevista y, nos refiere que Dña. María se sinceró con ella y le confesó el ¿Por qué? asistió a los cursos de Alfonso Caso: "¡Siempre hemos estado juntos en todas partes! Para no estar en babia, cuando daba la cátedra de epistemología en la Facultad de Filosofía y Letras, asistí como oyente a sus clases, y después a las de arqueología. Si he de serle sincera que asistí a estas últimas con la única mira de no estar al margen de lo que él estaba haciendo(...)Pero el haber asistido a sus clases me permitió seguir con interés las exploraciones de Monte Albán, que Alfonso inició a fines del año 31. Y ahí fue donde tomé parte activa al acompañarlo en la exploración de la tumba núm. 7..."
Continúa diciéndole a la Poniatwoska; "En realidad, Elenita, lo más importante que he hecho "ES NUESTRA VIDA". Y luego la de mis hijos. Beatriz, una compañera admirable de su marido el dramaturgo Carlos Solórzano. Andrés, que tiene a su cargo la administración general de la secretaría de Comunicaciones (y de la cual -apunte nuestro- fue Secretario más adelante). Alejandro, que es arquitecto y diseñador. Y Eugenia, quien hace dos años se casó con el poeta Luis Rius. Nos quedamos solos, bueno solos y acompañados, porque ellos vienen todos los días..." (Poniatwoska, E., "María Caso", en México en la Cultura, Núm. 541, julio de 1959).
María Lombardo de Caso. Para muchos, la escritora postergada. Para nosotros, "FUE ELLA Y SUS CIRCUNSTANCIAS". A decir, el contexto teziuteco y familiar junto a su educación porfiriana. Su mestizaje con influencia italiana e indigenista, principalmente Totonaca, Oaxaqueña y Chiapaneca. La arqueología objetivada en su Alfonso. Las influencias de su cuñado, Antonio Caso. De su hermano, Vicente Lombardo Toledano. De sus otros hermanos, especialmente de su hermana Isabel con su esposo Pedro Henríquez Ureña. Más intelectuales y políticos nacionales y extranjeros y, finalmente, como ella misma se lo dijo a Elena: lo mejor que hizo fue su propia vida...