Vuelven los principios y axiomas de que la historia sólo se plantea lo que puede resolver y que, la vida, algunas veces, si nos da una segunda oportunidad para reencontrar nuestro lugar y respuestas a dudas existenciales que cargamos como pesadas lozas materiales y espirituales en nuestro propio devenir.
Estas reflexiones vienen al caso por haber asistido a la amable invitación que un cuasidoctor en ciencia política-a quien estimo, respeto y admiro-me hizo para asistir a la presentación de dos libros del estudioso francés Christian Duverger, profesor de la EHESS, París y como comentarista a Alejandra Moreno Toscano, historiadora—investigadora de la ADABI, CdMx.
Esta colaboración se inscribe en dos tesis complementarias y hasta contrarias a la que el investigador-historiador poblano, Antonio Tenorio Adame, les presentó en las dos partes anteriores que aquí también les compartimos. Esto es, la exposición de la doctora Moreno Toscano transcurrió como ella así lo acostumbra: realizando análisis holísticos y puntuales, dialógicos y sustentados en cierta ortodoxia pero sintetizándolos evitando las divagaciones y presentando sus contribuciones de manera creativa, con imaginación y con simpatía y frescura y diría que hasta de manera brillante.
Nos compartió, por ejemplo, que los resultados de su postgrado en la Universidad de París no fue el enfoque meramente histórico. Sino que fue la Diseminación, es decir, los diversos lugares, culturas, lenguajes que hacen que la acción histórica tenga su propia naturaleza y comportamiento (y eso mismo solicitó aplicarlo a los efectos de la conquista en los Pueblos Originarios, Cholula incluida), dentro del estudio de planeación y desarrollo urbano que efectúo. Reiteró que acepta que hubo una conquista material y una conquista espiritual sobre nuestros pueblos.
Afirmó también que existe una literatura de la Conquista. Que esta se sustenta en una visión renacentista prehispánica contra una misión ibérica monárquica. De la polémica entre el ser nacional, del mestizaje y como consecuencia de ello, de la identidad nacional. Tenemos que “navegar” entre la visión de los españoles y la visión de los indígenas. Hernán Cortés tenía muy clara la orden y misión encomendada: descubrir el gran mar que les llevara-a los españoles-a la ruta más corta para Oriente (las Especias). Y, se le atravesó Tenochtitlán, afirmó Moreno Toscano.
También apuntó la historiadora que, el viaje de Cortés a las Hibueras (hoy Honduras). Se erigió entre 7 países y en la noción nueva con la Selva. En lo militar, económico, social y cultural. Esa nueva relación dio origen a la industria farmacéutica europea que va también a significar una gran aportación mexicana y latinoamericana que no han sido debidamente valoradas. Se establecerá una nueva comunicación concertada para “entenderse” entre europeos y americanos.
Por su parte, Christian Duverger, señala en los dos tomos que escribió, que Hernán Cortés llegó a los 19 años-en 1504-a Santo Domingo en las Antillas. Dice que dos visiones se enfrentan: la de Cortés del mestizaje y la de Diego de los ibéricos. Por ello es que, después de llegar a la Antigua-Veracruz funda el primer ayuntamiento de la Nueva España y de Latinoamérica, con lo que sienta las bases-para Duverger-del Mestizaje Mesoamericano.
Posteriormente el autor francés, afirma que Hernán Cortés hace una conquista simbólica, religiosa, lingüística y que Cortés es el mismo Bernal Díaz del Castillo y Francisco López de Gómara por lo que acaba justificando la “Matanza de Cholula” culpando a los Mexicas y a Moctezuma que aguardaban a las afueras de Cholula y a la invasión de los tlaxcaltecas a la ciudad sagrada.
De lo que consideramos que la interrogativa, sigue vigente: “La Matanza de Cholula: ¿Holocausto o Conquista?”