El término “alcohol” ha sido sinónimo de líquidos “espirituosas” durante los últimos 300 años. La historia del consumo de alcohol y los códigos que limitan su consumo se remontan al año 1700 a.C. Los seres humanos han bebido alcohol durante miles de años y usamos tres tipos de alcohol todos los días: metanol, isopropanol y etanol.
El alcohol, o etanol, es el agente intoxicante que se encuentra en la cerveza, el vino y los licores. El alcohol se produce por la fermentación de levadura, azúcares y almidones. Las frutas como las uvas y los cereales como la cebada y el trigo se utilizan más comúnmente para el vino, la cerveza y los licores. Otras plantas, como el cactus o la caña de azúcar, pueden usarse en la producción de licor; sin embargo, el etanol también tiene efectos nocivos en el organismo. El hígado humano puede metabolizar el etanol, pero solo en cantidades limitadas.
En química, existe un alcohol cuando un grupo hidroxilo, un par de átomos de oxígeno e hidrógeno, reemplaza el átomo de hidrógeno en un hidrocarburo. El etanol, es el tipo utilizado para producir bebidas alcohólicas. Los otros tipos de alcohol, pueden provocar ceguera y muerte, incluso si se consumen en dosis relativamente pequeñas.
Por ejemplo, el metanol (o alcohol metílico) es un componente del combustible para automóviles y embarcaciones. También se usa para fabricar anticongelantes, removedores de pintura, líquido limpiaparabrisas y muchos otros productos.
Isopropanol (o alcohol isopropílico) es el nombre químico del alcohol isopropílico que usamos para limpiar y desinfectar. Tanto el metanol como el isopropanol son venenosos para los humanos porque nuestros cuerpos los metabolizan como sustancias tóxicas que causan insuficiencia hepática.
El alcohol se metaboliza principalmente en el hígado. La enzima alcohol deshidrogenasa convierte el alcohol en acetaldehído, una toxina culpable del efecto de “cruda”. El acetaldehído se metaboliza aún más por la aldehído deshidrogenasa a ácido acético y, finalmente, a dióxido de carbono y agua. La excreción de pequeñas cantidades de alcohol también ocurre a través de la orina, los pulmones y el sudor. La excreción de alcohol por los pulmones constituye la base para la prueba de alcoholímetro.
El uso repetido de alcohol puede conducir a una mayor tolerancia que a su vez conduce a mayores cantidades requeridas para lograr los efectos deseados. Una vez que el cuerpo desarrolla una dependencia al alcohol, es probable que un cese repentino de su ingesta produzca síntomas de abstinencia, que pueden poner en peligro la vida e incluyen ansiedad severa, temblores, alucinaciones y convulsiones.
Hay muchos tipos diferentes de bebidas alcohólicas, y algunas de ellas contienen más alcohol que otras. Los tipos de bebidas alcohólicas con mayor concentración de alcohol pueden causar embriaguez e intoxicación alcohólica más rápido y con dosis más pequeñas.
La Fundación de Investigaciones Sociales, A.C. (FISAC) es una asociación civil, creada en 1981 con el objetivo de contribuir a la prevención del uso nocivo del alcohol en México.
www.alcoholinformate.org.mx es el sitio de la fundación donde podrá encontrar información relacionada con la institución y su labor social; siempre complemente sus fuentes de información con recursos oficiales de la Secretaría de Salud u otras dependencias gubernamentales para conocer más sobre el trabajo a nivel federal, estatal y/o local alrededor del consumo responsable de bebidas alcohólicas.
victor.andradeca@anahuac.mx