No está del todo claro cuál es el papel que jugará México en el plan de Joe Biden sobre las nuevas políticas de migración. Lo que sí está claro es el impacto que causó hace unos días el video de un pequeño de 10 años de origen nicaragüense, caminando solo en el desierto de Rio Grande City, Texas. El menor se acerca a un agente de la patrulla fronteriza y le confiesa que iba con un grupo de personas que lo abandonaron y que no sabia a donde ir.
En el desierto todos los días niños y bebés atraviesan el famoso muro fronterizo, con o sin sus padres. ¿Cuántos traumas psicológicos quedarán en estos niños? ¿cómo esto marcará sus vidas?
Estos casos se suman a las decenas de personas que han muerto por deshidratación, por la picadura de una víbora de cascabel, o por hambre y frio. ¿Cuántas personas serán capaces de sobrevivir en un desierto donde existen cárteles y policías que trafican, violan y matan a las personas?
Marzo del 2021 ha sido el mes con mayor número de migrantes hacia los EE. UU. registrados desde hace 20 años alcanzando una cifra de 171 mil personas, de las cuales el 11 por ciento son menores según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.
Este repunte se da en los primeros 100 días del gobierno de Joe Biden, quien contrario a Trump, a través de la normativa del título 42 no expulsa a los que transitan solos sino únicamente a familias completas. Una reforma de Biden que ha sido criticada ya que muchos opinan que la gran ola de migrantes derivó de dicha decisión.
El Departamento de Salud y Servicios Humanos (encargado de los migrantes retenidos en EE. UU.) se vio desbordado por lo que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza tiene bajo su custodia a algunos de esos migrantes. La búsqueda del sueño americano ha derivado en una crisis humanitaria.
La vicepresidenta de EE. UU., Kamala Harris, quien fue designada para abordar las causas de migración, sostuvo en días recientes una llamada con el presidente Andrés Manuel López Obrador donde se habló que EE. UU. destinaría hasta 4,000 millones de dólares para fortalecer la economía de los países del triángulo centroamericano (Guatemala, Honduras y El Salvador) y así erradicar los principales motivos de migración: pobreza y violencia.
El reto es grande; lograr que haya más empleos y condiciones favorables para que la gente decida quedarse en su país de origen. Pero mientras eso sucede es necesario concientizar a los migrantes sobre los riesgos que enfrentan al cruzar ilegalmente la frontera y combatir a los famosos polleros.
El cambio es inminente; no se puede continuar desintegrando familias que buscan mayor seguridad y recursos económicos, especialmente cuando en su trayecto por llegar a EE. UU. muchos mueren exactamente por las mismas razones de las que huían: hambre y violencia.
Verónica Sánchez
@VeroSanchez_TV