En estos meses, muchos de los que nos dedicamos a esto de observar y después tratar de explicarnos la realidad, hemos volteado a ver la política y las acciones de comunicación del gobierno de Claudia Sheinbaum para intentar explicar algunos de los resbalones de este gobierno.
Vendida a los electores por su historia académica, su capacidad de trabajo, su orden; lo de la “comunicación” como “EL” problema parecía una buena explicación. Y lo de la comunicación es más fácil de corregir. Más si el encargado de la comunicación es el mismo que el sexenio pasado y todos tenemos claro lo que eso significa, cómo actúa, a quiénes promueve, etcétera. Creo que después de año y medio hay muchas razones para dudar de aquello. Cada vez más parece un asunto de capacidad, orden, operación y políticas públicas.
En las semanas recientes hemos visto y se han discutido algunos eventos en los que quien termina mal parada es la Presidenta y se han tratado de explicar, yo mismo lo he hecho, por un asunto de falta de capacidad de mandos inferiores o “la comunicación”.
Cada vez más creo que la explicación no basta. O nunca fue una buena explicación.
Basta ver el terrible desastre del derrame en el golfo. De fue un barco de Peña a son chapopoteras naturales, a luego les explico.
El documento de las organizaciones no gubernamentales lo deja muy claro cuando se refiere a lo que el gobierno ha “comunicado”.
“Lo que ocurrió no puede reducirse a un problema de comunicación. Hay responsabilidades legales y políticas. ¿Quién decidió no informar públicamente desde febrero sobre un vertido de gran magnitud en torno a la infraestructura petrolera de Pemex? ¿Quién decidió desplazar la atención hacia marzo y hacia supuestas causas naturales? ¿Quién responderá por las comunidades que no fueron alertadas a tiempo y por los ecosistemas afectados?”.
“No es una simple diferencia de versiones. Es una falsedad oficial sobre la cronología y el origen probable del vertido. Y esa falsedad importa por una razón sencilla: no fue inocua. El “Plan Nacional de Contingencia para Derrames de Hidrocarburos y Sustancias Nocivas y Potencialmente Peligrosas en las Zonas Marinas Mexicanas” (PNC) del Gobierno Federal, obliga a avisar de inmediato, identificar la fuente del derrame, evaluar su trayectoria y coordinar una respuesta institucional. Ocultar la fuente y omitir al responsable no solo viola la lógica del Plan: también diluye o retrasa la obligación de pagar por el daño causado”.
Pues sí, no es un asunto de comunicación es otra cosa, peor.