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El sexódromo

La relación entre bienestar y sexualidad

Verónica Maza Bustamante

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Estoy de vacaciones y me he desconectado de mis redes sociales. Quité temporalmente mis aplicaciones de Facebook, Twitter, Instagram, y uso poquísimo el WhatsApp. Necesitaba un descanso de toda la escritorrea (¿podríamos llamar así a ese impulso por comentar sobre todos los temas por escrito? ¿O mejor definirla como “eyaculación precoz digital”?) después de días dramáticos y pensé que era buen momento para analizar las malas noticias recientes desde mi interior, sin interferencias.

Al principio, tenía el impulso de ir a mis aplicaciones en el celular, pero después me resultó muy fácil olvidarme de ellas. Regresaré pronto, no obstante, disfruto la posibilidad de olvidarme del teléfono con todo lo que contiene (además, el primer día fuera de casa se rompió mi reloj, así que ni siquiera estoy al tanto de la hora).

Justamente, lo que he hecho es disfrutar a cada momento, liberando mi mente y mi ser de la tristeza, las opiniones encontradas, el enojo de la gente. Instalada en un par de pequeños pueblos, en contacto con la naturaleza, he visto con alegría cómo ha llegado al Viejo Continente la primavera, luchando por eliminar los restos de nieve para dar paso a los colores de las flores, al verde en las montañas y al agua menos fría en donde los pájaros empiezan a realizar sus cortejos sexuales. Después de mi sufrimiento, me siento nuevamente en bienestar.

Todo esto me recordó un módulo del curso de Sexualidad que realicé con la Universidad de los Andes en Colombia, el cual hablaba sobre la relación entre sexualidad y bienestar, siendo el último una valoración global que indica qué tan a gusto estamos con nuestra vida y con la forma como la hemos vivido.

Como explicaba la maestra, Marta Carolina Ibarra, “esa valoración está relacionada con las oportunidades que nos ofreció el medio en el que vivimos para reconocernos, aceptarnos y expresarnos de manera auténtica, así como para tomar decisiones autónomas con respecto a lo que queremos ser y hacer en diversas áreas de la vida”. ¿Y esto cómo se relaciona con la sexualidad?

Hay que pensar en la desigualdad de género, por ejemplo. ¿Cómo podemos lograr que tanto hombres como mujeres tengan los mismos derechos y privilegios para estar en bienestar? En el plano sexual, aunque podemos vivir sin una vida erótica, es mejor tener una activa, pensar en cómo podemos mejorarla para sentir más y más placer.

A las y los adolescentes debemos ayudarlos para que crezcan sin miedo, con seguridad en sí mismos. Lo que necesitan es ser comprendidos, pues sin esa acción clave, aunque queramos incentivarlos a defender su opinión, amarse y protegerse de lo negativo, no lograremos estar en contacto real con ellos y ellas.

Por eso, los invito a reflexionar sobre aquello que les genera bienestar y, si no lo tienen, pensar de qué manera lograrían alcanzarlo.

***

Mitos sexuales de esta semana

En el rubro de “Noticias” en Google encontré varios artículos que sostienen prejuicios diversos relacionados con la sexualidad. Aquí les comparto algunos.

• En una nota titulada “Sexualidad y menopausia: que la edad no sea un impedimento”, la fotografía principal muestra a un par de ancianos con el cabello todo cano y muchas arrugas en el rostro. ¿Quién dijo que las mujeres llegan a la menopausia a los 70 años, como la de la foto? Por lo general se presenta entre los 45 y los 55 años de edad, cuando ellas aún tienen larga vida por delante para disfrutar de las mieles del placer, así que nada de cabecitas blancas, por favor.

• En “La condición que ponen las mujeres para tener sexo sin protección”, quien escribe la nota explica que las mujeres deciden tener relaciones íntimas sin usar condón cuando creen que se trata de una relación seria con el varón indicado. Este tipo de artículos suelen tener una investigación académica de respaldo, pero el problema es que titulan de manera errónea o dan una interpretación diferente, como aquí: parecen subestimar el preservativo si hay compromiso por delante, siendo dos cosas totalmente diferentes la protección contra ITS y el tipo de relación que se tenga.

• “¿Cuál es la cantidad de sexo que debes tener con tu pareja para que no busque a otra persona y sea feliz a tu lado?”, pregunta el encabezado de una nota. ¿Quién dijo que se podía cronometrar el tiempo del encuentro erótico para lograr obtener algo? Si dejamos de suponer que el “buen sexo” tiene que ver con los minutos que dure la penetración, veremos el placer de otra manera. ¿Cómo se relacionaría, siendo honestos/as, el tiempo invertido en el gozo erótico con la fidelidad? ¡De ninguna manera! ¿La felicidad está directamente relacionada con la monogamia? No lo está, pero tampoco con otras posibilidades de relacionarse amorosa y afectivamente. ¿La felicidad depende de estar “a lado” de otra persona? No. Si aprendemos a ser felices con nosotros mismos, todo lo demás se presentará, pero no depende de alguien más.

elsexodromo@hotmail.com

@draverotika

FB: La Doctora Verótika

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