Política

Borrachera de poder

A medida que se acercan las elecciones en México, escucho cada vez más: “No sé por quién votar, todos me decepcionan, nadie me gusta, estoy asqueado de la política”. Y se refieren a todos los niveles. Hemos sido testigos en los últimos años de un cinismo político sin límites, que pudiéramos caer por momentos en la desesperanza y lo más desalentador es que parece que una vez más se salen con la suya los mismos: los políticos.

Cinismo es sinónimo de desfachatez, de desvergüenza y descaro. Es mentir sin pena, es estar desconectados del sentir de la gente. ¿Nos suena familiar? Lo presenciamos todos los días en las redes, noticias y declaraciones de gobernantes o candidatos. No hace falta nombrar a alguien en específico, ejemplos sobran. Y la pregunta aquí es: ¿El poder los hace cínicos o así eran y el poder los atrajo?

Cuenta una amiga, quien ha trabajado con muchos gobernantes: “La primera vez que escucha a una niña sufriendo de cáncer, el político se enternece, se impacta, actúa y pide resolver. Después de 100 casos iguales se vuelve indiferente, se vuelve cínico, frío”. ¿Será una reacción involuntaria para protegerse ante tanto sufrimiento, tanto dolor, tantas necesidades?, ¿uno se acostumbra al dolor o las muertes?, ¿o será que la política te exige estar pensando en los números, encuestas, próximo puesto? Porque al final, sin el poder, ¿quiénes son?

El poder corrompe. De eso se ha escrito muchísimo y Gabriel Zaid lo describe como algo milenario que siempre ha existido en los gobiernos. Para gobernar hay que gobernarse, dicen por ahí, pero nadie nos enseñó a tener todo el poder. A un político, sus cercanos pocas veces lo cuestionan, sus equipos lo alaban, le dan la razón. Se crea el “pensamiento de grupo”, un término estudiado en los equipos políticos, en el que todos piensan igual, no valoran a quien piense distinto, toman decisiones irracionales.

David Owen, político inglés, en su libro El poder y la enfermedad, menciona que el 49% de los presidentes de EU tuvieron rasgos de un trastorno mental en algún momento de su vida y mentían constantemente sobre eso. Lo atribuye al concepto hybris, que para los griegos era una desmesura del orgullo y la arrogancia, que se desarrolla con tanto poder. Borrachera del poder, podríamos decir, y su efecto es desconectarlos de la realidad, volverse cínicos.

Hace falta estudiar más lo que hace el poder en las personas, preparar mejor a nuestros gobernantes, exigir más y sobre todo señalar más. La transparencia de lo público es la clave, para que todos decidamos y no nos dejemos llevar por el cinismo de quienes nos gobiernan.


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Valeria Guerra
  • Valeria Guerra
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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