Estamos todos locos, pero los que gobiernan más.
La semana pasada llegaron al estado dos perros robot. Parece que de entre todos los asuntos pendientes para los pobladores de esta ciudad, sí, lo más urgente era la detección de explosivos. Y sí, también, algo impostergable para la paz social era que un par de ciberperros se encargaran del problema. ¿Quién más, diga usted?
Primero fueron las Cybertrucks. Tres camionetas de Elon Musk para patrullar una ciudad donde el agua no llega, presentadas con la mamonería que se reserva para los actos que nadie sabe muy bien cómo justificar. Luego estos perros.
El gobernador los presentó en el Museo Cabañas, lugar donde Jalisco guarda a Orozco y sus ceremonias. Forman parte de un paquete de 206 millones de pesos que también incluye drones, un camión blindado y un radar capaz de detectar también drones, pero del crimen organizado. Hace diez años, esto hubiera sonado a ciencia ficción barata. Hoy es simplemente una nota del día.
Lo que nadie mencionó es que el municipio de Zapopan ya había comprado sus propios perros robot el año anterior. Ochocientos mil pesos. Dos unidades. Suponían la seguridad, el futuro, la modernidad que se instalaba por fin en el área metropolitana. Esos ciberperros terminaron haciendo giras en escuelas primarias, posando para niños que seguro sí creyeron que vivían en una ciudad progre. Una máquina de cuatro patas caminando despacio frente a una maqueta del sistema solar. Wow.
Hay una tradición en este lado del mundo que consiste en comprar el símbolo en lugar de resolver el problema. El símbolo es fotografiable, genera titulares, luce bien en el Museo Cabañas. El problema es subterráneo, ingrato, no convoca a los secretarios de seguridad ni a los camarógrafos. En Guadalajara el agua no llega a miles de casas y la gente la paga en pipas, como quien vive en un campamento que lleva décadas a punto de volverse ciudad. Las tuberías tienen la edad de los abuelos de los abuelos.
Pero eso no es el punto, la ciudad tiene perros robot. Tiene un radar antidrones. Tiene, desde el año pasado, tres Cybertrucks de Elon Musk conectadas a Starlink, que es el servicio satelital del mismo hombre que últimamente no es precisamente amigo de México.
El estado tiene 4 mil 730 elementos policiales para 125 municipios repartidos en 12 regiones, con apenas siete bases operativas. La jauría tecnológica más cara del país, operada por la fuerza policial más estirada.
En una demostración reciente de los ciberperros modelo K9-X, uno de ellos subió unas escaleras con dificultad y le ordenó a un actor que soltara su arma. El actor obedeció. Fue un momento extraño, casi tierno.
Los ciberperros de Zapopan están en las escuelas. Los nuevos ciberperros del estado están en el comunicado. El crimen, mientras tanto, tiene los suyos, los adiestra de verdad y no los lleva a ninguna feria.
¡Me hierve el buche!