Política

Lo andado desandado

Cientos de años de feminismo construyeron algo. No todo lo que se necesitaba, no todo lo que se prometió, pero algo. Hoy hay marcos legales, lenguaje público, conciencia colectiva e infinidad de mujeres que pudieron nombrar, por primera vez, todo lo que estuvieron obligadas a callar. Ese algo es lo que el Fearless Congress viene a deshacer. La propaganda habla de sanación, propósito y valentía. Lo que quieren reparar no está roto, más bien no se acostumbran a que los hombres ya no mandan como antes.

Este fin de semana, el Santuario de los Mártires abrirá sus puertas al congreso que se anuncia como el más grande de masculinidades en América Latina. Organizado por Andrés Villaseñor Urrea, delegado del Regnum Christi en México, movimiento laico de los Legionarios de Cristo, nada más y nada menos. Promocionado por el Arzobispado tapatío y, como corresponde, subsidiado por los gobiernos de Jalisco, Guadalajara y Zapopan (aunque luego recularon y dijeron que no era cierto). Jordan Peterson será el intelectual que abre la puerta y Eduardo Verástegui el producto local que la cierra. Boletos de dos mil a cinco mil pesos. La restauración del orden no sale gratis ni es para pobres.

Lo que más hierve el buche es el lenguaje. Usan exactamente las palabras que el feminismo puso en circulación, sanar, deconstruir, identidad, vulnerabilidad, ahora para vender el producto contrario. Es un robo a ultranza. Si el feminismo habló de crisis de la masculinidad hegemónica, ellos dicen que la crisis la causó el feminismo. Si el feminismo habló de nuevas masculinidades, ellos ofrecen masculinidad restaurada. Toman el diagnóstico y cambian al causante. Tu problema no es el sistema que te formó para no sentir. Tu problema es la mujer que ya no te espera.

Eso es la manósfera: el ecosistema digital donde hombres comparten la certeza de que el feminismo los arruinó. Va más allá de un grupo de jóvenes resentidos en internet. Es un movimiento político global con estructura, financiamiento y, ahora, infraestructura eclesiástica. El Fearless Congress es la manósfera con agua bendita, conferencias y conciertos. Todo encaja con el esqueleto completo de la derecha. Iglesia, familia tradicional, hombre proveedor, mujer obediente, Estado ausente y Dios como argumento de autoridad.

Este modelo, obviamente, ya ganó. Puso a Trump de regreso en la Casa Blanca. Llevó a Milei al poder en Argentina. En México todavía busca su nombre y su candidato. El Fearless Congress es el ensayo general y, claro, quien mejor que Guadalajara para poner el escenario.

No reparan nada. Quieren recuperar el poder de nombrar la realidad, el poder de ocupar el espacio público sin que nadie les cuestione nada, el poder de que su crisis importe más que la nuestra, que nuestra violencia no se llame violencia, que el mundo gire otra vez alrededor de su comodidad. Lo andado, desandado. Las conquistas, revertidas. La conversación, cancelada.

Que lo hagan en nombre de Dios es lo de menos. Lo han hecho siempre. Lo nuevo es que ahora hasta pagan para que los ayuden a transformarse en hombres de los cincuenta. Lo que hay que oír. Me hierve el buche.


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Teresa Vilis
  • Teresa Vilis
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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