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Sábado , 23.02.2019 / 23:26 Hoy

Meza de Redacción

Amor romántico en el patriarcado. (Parte I)

Tania Meza Escorza

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El amor como lo conocemos hoy en día, es una invención cultural relativamente nueva, en comparación con toda la historia de la civilización humana. La forma de amar que hoy ejercemos, tendrá escasamente 200 años de existir.

Antes del siglo XIX, las uniones maritales en la cultura occidental nada tenían que ver con los sentimientos, ni siquiera con la atracción sexual. Cada matrimonio se arreglaba a partir de lo que convenía tanto al hombre, como a la familia de la mujer (no a la mujer por sí misma) Y desde esa época todavía nos llegan conceptos como la dote, o bien, la “tradición” de que el papá de la novia pague toda la fiesta de bodas.

En el siglo XIX se suscitaron dos acontecimientos paralelos que dieron nacimiento a la manera de amar que aún persiste: Primero, surgió el romanticismo con mucha fuerza en la cultura occidental, y trajo consigo la pasión por el sufrimiento e incluso por la muerte, a partir del descontrol emocional. En segunda, se masifica la primera ola del feminismo, en donde las mujeres conquistan el derecho a estudiar. Aún cuando se trataba de profesiones estereotipadas como la docencia y la enfermería, la sociedad patriarcal se vio en la necesidad de encontrar algún mecanismo de control para el desarrollo profesional y económico de cada vez más mujeres, y encontró en el romanticismo el control ideal:

Si quieres estudiar y trabajar, está bien, pero lo más importante es que te cases y te reproduzcas. Tal idea parecía absurda en mujeres que comenzaban muy lentamente a tomar el control y la autonomía de sus vidas, así que, como estrategia para regresarlas al hogar, aunque fuera la mitad del tiempo, se inculcó sutilmente la idea de ellas podían elegir sus cadenas emocionales, que la gente más culta optaba por el romanticismo, no sólo en la teoría, sino en la práctica cotidiana, y que toda mujer “completa” debía tener la libertad de vivir un amor pasional, sentimentalmente incontrolable, literalmente “romántico”.

twitter: @taniamezcor

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