Siete perros escaparon juntos —si creemos la historia e imágenes originalmente publicadas por el South China Morning Post—, después de ser robados de sus casas en la ciudad de Changchun por algunas de las peores personas del mundo, cuyas intenciones eran devastadoras. ¡Pero ellos escaparon!
No solo huyeron, sino que inmediatamente formaron una manada, encabezada por un increíble corgi, y recorrieron unos 17 kilómetros juntos.
Se cuidaron entre ellos, ocupándose de colocar en el centro del grupo a un pastor alemán lastimado, para lograr reencontrarse con sus familias tras la fuga.
Las imágenes evidentemente ya son virales y todo el mundo ya se está imaginando la película. Ya se han hecho versiones de este tipo de historias, pero verlo así, la verdad es que supera muchas de las defensas emocionales de quienes no pudimos siquiera ver Marley y yo porque nos partía el corazón.
La cosa es que no hay película que puedan hacer en la actualidad que supere la maravilla que son estos seres, que —por cierto— no necesitan ser animados, antropomorfizados, ni mucho menos que hablen en idiomas humanos para comunicar su belleza.
Habemos quienes los amamos más que a la vida misma y hay quienes simplemente no conectan. Pero que de algo sirva esta historia sin filtros e intenciones comerciales para recordarnos que, al final de cuentas, estaban huyendo de la crueldad humana y lo hicieron a modo de familia.
¿Qué más necesitamos saber para ser un poco mejores con ellos que esto?
Si Disney no se atrevió a tanto es porque no hay forma de mejorar en una réplica animada la belleza, el dolor, la gracia y el alivio de esta historia. Ojalá todas acabaran así.