Dedicándonos a esto que amamos tanto, muy seguido me descubro sin respuesta cuando alguien me pide que le recomiende una serie. “No prefieres que te presente mejor a una amiga/o? –respondo seguido entre risas nerviosas–. Es que eso de elegir una serie con la cual quedarte es un verdadero compromiso y no quiero que me odies si sale mal”.
Exagero, pero el punto es que hoy, viendo a los nominados a la próxima entrega de los premios Emmy, con las aproximadamente 500 producciones que pudieron ser nominados, las opciones son demasiadas. Por ejemplo, no puedo de la felicidad de que Sucesión de HBO sea la más nominada. Me ayuda un poco en mi autoanálisis al tratar de entender por qué gozo tanto una serie de una familia que se destruye por poder y dinero. Obviamente es un reflejo de la naturaleza humana que gozo desmenuzar, pero a muchos les harta. Los entiendo, mi compromiso emocional con la serie no fue una decisión fácil. No hay tiempo para todas, hay que elegir sabiamente.
Ser sabio al elegir la serie con la que te comprometerás, sin embargo, nada tiene que ver con los premios. Tiene que ver con la compatibilidad. Hay series con las que puedes solo salir a divertirte. Otras que sabes que regresarás a ver para siempre. Y otras, y ya estoy lista para lo que me dirán, que sabes que son brillantes y que al decidir no entrarle te estás perdiendo de algo fantástico.
Lo siento, The Boys, gozaría mucho de su humor negro, pero prendieron como la alerta sísmica todas mis alarmas emocionales al romper el único tabú que no sé manejar en la sátira con su ballena en la primera escena. Tantos te aman que sé que no me extrañarás.
Susana MoscatelTwitter: @susana.moscatel