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Martes , 19.03.2019 / 19:34 Hoy

Prospectivas

Hablemos de populismo

Saúl Barrientos

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“ El líder populista arenga al pueblo contra el ‘no pueblo’, anuncia el amanecer de la historia, promete el cielo en la tierra. Cuando llega al poder, micrófono en mano decreta la verdad oficial, desquicia la economía, azuza el odio de clases, mantiene a las masas en continua movilización, desdeña los parlamentos, manipula las elecciones, acota las libertades”. Enrique Krauze.

No hay una definición consensuada de populismo, considerando algunos elementos que destacan múltiples autores: Ángel Rivero señala que se puede calificar de populistas a aquellos gobiernos o partidos que tienen características como la defensa del “pueblo virtuoso” que tiene una sola voluntad; un líder que habla en nombre del “pueblo”, un programa que busca el nacionalismo; la búsqueda constante del enemigo del “pueblo”; y un discurso poderoso emocionalmente y moralista que ataca a los enemigos del “pueblo”.

Diría Susanne Gratius: “en esencia, entendemos el populismo como un proyecto político antiliberal que altera la agenda de gobierno y las estructuras del poder, para refundar la democracia en torno a la unidad líder-pueblo sin necesidad de contar con instituciones representativas ni separación de poderes”.

Los gobiernos populistas promueven la idea nostálgica, la idea que, en alguna época anterior, se vivía mejor.

Su programa político va más allá de la izquierda o la derecha, es contradictorio, ofrece innovación; pero al mismo tiempo ofrece conservación. Para los populistas, la crisis de la democracia es culpa única y exclusivamente de los políticos que han desempeñado ya una responsabilidad.

Para ellos la solución está en una representación popular más popular.

El populismo se puede degradar hasta el punto de convertirse en una verdadera dictadura de la mayoría. O estás con ellos o estás en contra del pueblo.

No suelen tender puentes para ponerse de acuerdo con quienes no piensan como ellos, y acaban aplastando a las minorías, porque la voluntad del pueblo está encarnada en sus líderes o bien justificada a través de consultas.

Esto es lo que dice a grandes rasgos la teoría sobre el populismo.

Si usted al leer esto pensó en algún líder o algún partido en México, o identificó alguna de estas características, tiene razones suficientes para preocuparse.

Lo que hemos visto en estos 100 días y lo que se ve para el futuro, claramente no es lo que requerimos como país. _

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