Política

Timothée Chalamet: ¿Oscar a la arrogancia?

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Cuando tu mayor talento es la arrogancia y no la sobrepasa tu genialidad, es difícil trascender a tus propios comentarios. Eso parece estar sucediéndole a Timothée Chalamet. Y no estamos hablando de su personaje en Marty Supreme, sino a su comportamiento en la campaña de promoción en plena temporada rumbo al Oscar.

Al parecer a Chalamet le ha parecido buena idea alejarse de la prudencia que caracteriza a la carrera por los premios. Su táctica ha sido la confrontación, con comentarios que pretenden hacerlo lucir agrandado, tales como calificar él mismo su trabajo como de “primer nivel”.

¿El resultado? Los Actors Awards, antes SAG Award, le dieron la victoria a Michael B. Jordan (Pecadores) en la categoría de Mejor Actor por encima de Chalamet, quien era el favorito. Cabe señalar que este galardón es el precursor clave para la categoría de actuación en los Oscar. El hecho de que también perdiera el BAFTA frente a Robert Aramayo (I Swear), ha llevado a expertos a sugerir que su estatuilla dorada está en peligro el próximo domingo 15 de marzo.

No obstante, el protagonista de Marty Supreme, que ha sido ya considerado un “try-hard”, decidió escalar su andada de comentarios en un reciente conversatorio con su colega Matthew McConaughey a cargo de Variety. Timothée Chalamet habló sobre las referencias interpretativas que ha utilizado, remitiéndose a íconos de la actuación como Marlon Brandon. Pero, por si esto no era suficientemente polémico, lo aderezó con unas innecesarias referencias al ballet y danza que enardecieron a los artistas del género. “No quiero trabajar en ballet ni en ópera, donde todo el mundo dice: ‘¡Oye! ¡Mantén esto vivo, aunque ya no le importe a nadie!’ Con todo el respeto a la gente del ballet y la ópera”.

La oleada de indignación sobrevino. Si bien son justificadas las reacciones de los creativos de estas artes al sentirse denigrados, también para ellos es necesario poner en su justa dimensión el devenir de los tiempos. En algo probablemente no se equivocó el actor: el arte no necesita que su carácter intencional sea mantenerlo vivo. Pues el arte dancístico es evanescente, antes de su ejecución y tras la misma no existe, sino que en cada interpretación es, se transforma y vive a través de sus ejecutantes y del público al que comunica. Cuando la intencionalidad es mantenerlo vivo, se pierde su carácter intuitivo y sensible.

Y ahí es donde sobreviene el error conceptual de Chalamet, pues confunde el creacionismo con arte, cuando el arte es aquello que prevalece como memoria histórica y logra conmover y comunicar a pesar del tiempo. Algo que él mismo añora al evocar a los grandes astros del cine.

Y aquí hay algo que sus críticos deberían revisar. El error de Chalamet no es el aspirar. Al final del día todo creador busca comunicar y trascender. Lo cuestionable es si Chalamet ha sido lo suficientemente honesto en entender la diferencia entre talento y genialidad. Eso que hace que los artistas trasciendan a sus propias creaciones y se les recuerde por su propio creador. La aspiración no es mala… la soberbia sí.


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Sarai Aguilar Arriozola
  • Sarai Aguilar Arriozola
  • Doctora en Educación, máster en artes, especialidad en difusión cultural
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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