Política

Shakira y Piqué: sin monotonía… ni toxicidad

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Si bien las sociedades cambian, hay algo que parece no evolucionar y es la fascinación de las masas por las vidas privadas de las “estrellas”. Y en esa fascinación nadie ha podido ser inmune a la información o desinformación, como es el caso de la separación de la cantante colombiana Shakira y el ahora exjugador del Barcelona, Gerard Piqué.

Mientras que los rumores van y vienen –que si fue hubo presión mediática, que si pesó el temperamento del futbolista o su renuncia a portar una camiseta con el nombre de la artista como parte de una campaña de Spotify–, lo que se está dejando de lado son las declaraciones que dio la cantante tiempo atrás sobre su relación.

En varias de las entrevistas en donde hablaba de su relación con el padre de sus dos hijos, la cantante comentó que Piqué no aceptaba que ningún hombre la tocara y por eso no aparecía acompañada por hombres en los videos. Sin embargo, no veía como algo negativo esa conducta, pues el solo “protegía su territorio”.

“No puedo hacer videos como solía hacerlo, está fuera de cuestionamiento. Me gusta que proteja su territorio y me valore, en cierto modo que la única persona que alguna vez volvería a dejar tocar mi muslo sería Rihanna”, declaró en 2014 la cantante.

Y lejos de estar discutiendo la vida privada de otras personas, que si posterior a ello hizo videos con Carlos Vives, Maluma, Black Eyed Peas y Raw Alejandro, lo que nos vendría muy bien como sociedad es reflexionar sobre las conductas “territoriales” en las relaciones de pareja y la tendencia a romantizar violencias o a bromear con comportamientos nocivos o trivializar el término “tóxico”.

Para la especialista en activismo feminista juvenil del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) de la UNAM, Daniela Villegas Mercado, existen diversos mitos del amor romántico que pueden devenir en violencia y ser letales, hasta llegar al feminicidio.

Del “solo cuida lo suyo”, tal como si la persona se convirtiera en un objeto o propiedad, se pasa al control sobre sus relaciones personales, prohibir contacto con amistades, revisar celulares de forma invasiva, prohibir ropa, etcétera..

La toxicidad, por supuesto, no es exclusiva de parejas masculinas. Pero lo cierto es que socialmente la vigilancia y control del hombre sobre la mujer suele tomarse como aceptable y valorarse como señal de amor.

Ignoramos si estas declaraciones de Shakira en su momento reflejaban su realidad o fueron producto de marketing. Pero lo que es innegable es que en nuestro mundo, en el aquí de los mortales que no aparecemos en portadas, estas violencias las reconocemos con facilidad. Lo que nos olvidamos es que detrás de estas supuestas manifestaciones románticas podemos estar en una espiral sin fin.

Se debe entender que no solo los golpes son violencia sino son un escalón más en una espiral que a veces deriva en casos fatídicos. Urge que se puedan dar amores sanos, sin monotonía… ni toxicidad.

Por Sarai Aguilar Arriozola

@saraiarriozola

Doctora en Educación, Máster en artes con especialidad en difusión cutural.

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Sarai Aguilar Arriozola
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  • Doctora en Educación, máster en artes, especialidad en difusión cultural
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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