Política

Belén López Peiró y la lucha contra el silencio

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"Se acabó. Ya está. Terminó. C'est fini. Me liberé"

Con esas palabras se marcaba el tránsito de víctima hacia sobreviviente triunfante de violencia sexual de la escritora Belén López Peiró, quien denunció a su tío hace nueve años y escribió dos novelas sobre su experiencia. Pero no ha sido hasta diciembre del año pasado que se le condenó.

"Después de nueve años y una denuncia. Declaraciones, pericias psicológicas, viajes de ida y vuelta a comisarías, fiscalías, tribunales de la nación. Un expediente: 500 páginas. Dos abogados. Una procuradora. Una comisión de justicia. Terapia por 15 años. ¡La mitad de mi vida! Mi familia entera partida en dos. Un pueblo encubriendo al abusador. Siete años de talleres de escritura. Dos libros publicados (...) Por fin. Por fin, el 19 de diciembre llegó la audiencia de juicio. Y cinco días después, la sentencia", escribió en El País.

Tras lograr la sentencia, la escritora, quien a través de sus novelas ha relatado su proceso, comentó con la BBC que transitó por tres estados durante su proceso de sanación: primero reconocerse como víctima, luego salirse de ese lugar de víctima y por último, encontrar el empoderamiento que le permitió superar esa experiencia.

Y si bien muchos actualmente consideran que estos procesos deberían llevarse en lo privado y cuestionan la necesidad de hacerlo público, es precisamente lo contrario lo que señala López Peiró. Hay que hablarlo, por aquellas que transitan en silencio por abusos, que desconocen qué hacer, que hay más en la misma situación. Porque en el silencio es donde los victimarios hallan confort. En las penumbras. En ese silencio donde el abuso sexual intrafamiliar no existe porque no se menciona. Aunque las víctimas cada día sean más, aunque las estadísticas señalan que el hogar, si bien no es el único, si es uno de los lugares de mayor riesgo para las infancias y adolescencias. El silencio protege a los violadores.

De acuerdo con el informe Ocultos a plena luz, presentado por la UNICEF en 2015 y que se reconoce como una de las mayores compilaciones de datos a nivel internacional al contar con información de 190 países, la violencia esta presente con mayor incidencia en casas y escuelas. Para dar una idea del nivel de lo que se habla, alrededor de 120 millones de niñas menores de 20 años en todo el mundo (alrededor de 1 de cada 10) han experimentado relaciones sexuales por la fuerza u otros actos sexuales forzados, y 1 de cada 3 niñas adolescentes de 15 a 19 años que estuvieron alguna vez casadas (84 millones) ha sido víctima de violencia emocional, física o sexual por parte del esposo o compañero. Estos datos por desgracia no han disminuido, sino que aumentaron más aun con el confinamiento por la pandemia.

¿Cuándo denunciaremos? ¿En que momento dejaremos de escandalizarnos por viejos tuits o comedia de tiempos menos evolucionados en corrección política para denunciar a los violadores que se esconden en las sombras con nuestro amparo en nuestros propios hogares? Es hora de que las víctimas dejen de serlo y puedan sanar.

Por Sarai Aguilar Arriozola*

@saraiarriozola

*Doctora en Educación, Máster en Artes con Especialidad en Difusión Cultural.

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Sarai Aguilar Arriozola
  • Sarai Aguilar Arriozola
  • Doctora en Educación, máster en artes, especialidad en difusión cultural
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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