La lluvia no entiende de discursos, boletines de prensa ni declaraciones optimistas. Mucho menos de calendarios mundialistas. Apenas unos meses antes, el presidente municipal de Zapopan, Juan José Frangie, aseguraba que durante el Mundial no habría inundaciones gracias a las obras hidráulicas realizadas por su administración, la realidad volvió a imponer su propia versión de los hechos. Y como suele ocurrir en estos casos, la naturaleza fue mucho más convincente que cualquier conferencia de prensa.
Las tormentas registradas desde el arranque de la Copa del Mundo han dejado escenas que parecían desterradas del discurso oficial. En Periférico Norte, a la altura de San Isidro, vehículos particulares quedaron atrapados bajo el agua y unidades del transporte público tuvieron que detener su marcha ante niveles que volvieron intransitable la vialidad. Las imágenes circularon rápidamente en redes sociales y medios de comunicación, recordándole a los ciudadanos que una promesa política no siempre es equivalente a una solución técnica.
Pero San Isidro no fue el único punto afectado. Las lluvias de los últimos días también provocaron inundaciones, vehículos varados y rescates de personas en diversas zonas del norte de la ciudad, particularmente en colonias de Zapopan donde la intensidad de la tormenta obligó a la intervención de cuerpos de emergencia. Incluso se reportaron personas atrapadas dentro de unidades de transporte público y múltiples automovilistas rescatados tras quedar inmovilizados en calles completamente anegadas. (La Jornada)
Resulta curioso que cada año los gobiernos anuncien inversiones millonarias para resolver los llamados “puntos críticos” de inundación y, sin embargo, cada temporal termine exhibiendo exactamente los mismos problemas. Cambian los funcionarios, cambian los nombres de los programas y cambian los montos de inversión, pero las fotografías son prácticamente idénticas. El agua sigue encontrando los mismos caminos y los ciudadanos siguen enfrentando las mismas consecuencias.
Por supuesto, sería injusto afirmar que no se han realizado obras o que no existe un esfuerzo institucional. Zapopan ha destinado recursos importantes para infraestructura pluvial y mantenimiento de vasos reguladores. Sin embargo, una cosa es reducir riesgos y otra muy distinta prometer la desaparición total de un fenómeno que depende de múltiples factores, entre ellos precipitaciones extraordinarias cada vez más frecuentes derivadas del cambio climático. La diferencia entre ambas posturas es enorme y tiene que ver con la responsabilidad de comunicar expectativas realistas.
El Mundial de Futbol llegó a Guadalajara acompañado de una narrativa gubernamental que buscaba mostrar una ciudad moderna, preparada y capaz de recibir a miles de visitantes internacionales. No obstante, bastaron un par de tormentas para evidenciar que todavía existen vulnerabilidades importantes en materia de movilidad, drenaje e infraestructura urbana. La propia tormenta del pasado fin de semana obligó incluso al cierre temporal de actividades relacionadas con el ambiente mundialista y generó afectaciones en distintos puntos de la metrópoli. (La Jornada)
La política tiene una mala costumbre: enamorarse de las frases contundentes. “Ya no habrá inundaciones” es una de ellas. Suena bien en un titular, genera confianza momentánea y transmite sensación de control. El problema aparece cuando la realidad decide someter esa afirmación a una prueba de campo. Entonces las promesas absolutas se convierten en un boomerang que regresa con fuerza contra quien las pronunció.
Quizá la lección más importante que deja esta primera semana mundialista sea que los ciudadanos no esperan milagros. Lo que exigen son resultados medibles, información transparente y autoridades capaces de reconocer que ningún sistema hidráulico es infalible. Porque mientras los discursos hablan de una ciudad blindada contra las inundaciones, los usuarios del transporte público y los automovilistas que quedaron atrapados bajo el agua en Periférico y San Isidro seguramente tienen una opinión muy distinta sobre lo que realmente ocurrió.