Durante 26 años he observado el actuar del Poder Legislativo de Jalisco. He seguido sus transformaciones, yerros, negociaciones, aciertos, frustraciones de integrantes e incluso esa vida interna que en parte refleja la representatividad social y humana de quienes llegan ahí.
La preocupación de quienes integran y dan vida al actuar del Poder Legislativo –diputadas y diputados– siempre al comienzo de una legislatura es reivindicar la dignidad de ese poder de representación popular. Para ello, diseñan mecanismos y recursos para “vincularse” con sus representados, acariciando incluso funciones que los desnaturalizan, como el ser más un poder gestor que legislador.
“Esta legislatura tocó fondo”, se comenta cada vez que ejecutan una acción errática, yerro, parálisis e incluso indolencia sobre sus obligaciones. No, replican otros. Cada legislatura supera a la anterior y cava más profundo. Esto no tiene que ver solo con el uso (o abuso) y destino de recursos públicos; lo esperado y observable, incluso, raya en lo banal, como el pretender competir con adolescentes o jóvenes en TickTok (algo bueno en esto: estudiantes de comunicación tienen con ese material ejemplos de qué no hacer).
¡Qué tiempos idos en los que el Congreso se erigía con líderes parlamentarios! La experiencia se combinaba con la natural novatez e inexperiencia que propicia cambios generacionales.
¿Y a qué va todo esto? No logro entender si en el Congreso dimensionan las consecuencias de inacción que raya en la indolencia.
Tenemos una legislatura que supera a las anteriores con improductividad legislativa imprescindible para atender desde su responsabilidad los cambios y ajustes normativos que requiere la sociedad. Hay más foros que sesiones del Pleno del Congreso y de comisiones legislativas. Además, en las pocas sesiones, especialmente en las de comisiones, faltan argumentación y análisis público sobre lo que resuelven.
Incumplimiento sobre lo que se autoimponen. Baste ver su agenda legislativa general, de grupos parlamentarios y de comisiones, que en poco más de un año resulta ajena a lo que han hecho. De manera particular, apunto la armonización de la reforma al Poder Judicial, así como en materia de transparencia y protección de datos personales.
Si la reforma al Poder Judicial puede generar daños en su operación y ejecución, pervirtiendo el sistema de justicia en Jalisco (ver lo sucedido en otras entidades y en el ámbito federal); en materia de derecho de acceso a la información y protección de datos personales, tiene a quienes serán las nuevas autoridades garantes en la incertidumbre y conculcan derechos fundamentales.
Algo tan noble, con lo que pudieran “vestirse”, enorgullecerse, como es la certeza que da una ley secundaria en materia de transparencia, lo dejan pasar (¿por qué privilegian obtener plazas en el nuevo órgano del Poder Ejecutivo como autoridad garante local?).