Política

¿Sheinbaum-Obrador? Son exactamente el mismo proyecto

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Las especulaciones sobre la relación Sheinbaum-Obrador van a todo tren. Los críticos del régimen de la 4T pronostican una ruptura que ocurriría fatalmente y que daría lugar a un cambio de timón. Los miembros de la cofradía morenista no comparten esta visión e invocan la estrecha cercanía que han guardado desde siempre el expresidente y la actual mandataria.

Más allá de las afinidades o las posibles discordancias, en lo que toca a la gobernabilidad sí parece haber un problema en tanto que la sombra del caudillo fundador sigue dibujándose en el escenario y proyecta en la ciudadanía la percepción de que el poder presidencial, por vez primera en la etapa postrevolucionaria de esta nación, lo ejercen dos personas.

No sabemos realmente qué calibre tiene el ascendiente de López Obrador sobre la presidenta pero plantear meramente la interrogante desestima un hecho cardinal, a saber, la primigenia comunión entre el tutor y su protegida.

Sheinbaum fue una decidida activista de las causas de la izquierda en sus tiempos de estudiante en la UNAM y es evidente que se identifica plenamente con el agitador que tomaba pozos petroleros en Tabasco y que, hasta hoy, sigue pregonando un discurso antisistema de encendidos tintes populistas. Admira al luchador social y la causa del “pueblo” es también la bandera que ella porta, por no hablar de las simpatías que a ambos les despierta la dictadura castrista y su apoyo a los socialistas radicales que gobiernan todavía en nuestro subcontinente.

Pero, antes que nada, comparten el mismísimo proyecto de sociedad y los hermana la categórica ideología estatista. Después de todo, los últimos pasos para consumar el constitucionalismo autoritario –la embestida contra la independencia de los jueces y la concentración del poder del Estado en el Ejecutivo— no los dio López Obrador sino la propia Sheinbaum.

La presidenta está consolidando un programa que es tan suyo como el de su antecesor. Es cierto que ha debido atender el urgentísimo asunto de la violencia criminal y que no ha proseguido con la nefaria política de los “abrazos” a los delincuentes pero la impronta de su valedor se manifiesta en todas sus acciones. Y no ha sido una imposición. El camino de Obrador es el que ella misma ha decidido seguir, por convicción propia y en conformidad con sus principios.

Por algo es que está ahí.


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Román Revueltas Retes
  • Román Revueltas Retes
  • revueltas@mac.com
  • Violinista, director de orquesta y escribidor a sueldo. Liberal militante y fanático defensor de la soberanía del individuo. / Escribe martes, jueves y sábado su columna "Política irremediable" y los domingos su columna "Deporte al portador"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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