Política

La “soberanía” que sí debiera importarnos

El caso de Rubén Rocha es revelador. Especial
El caso de Rubén Rocha es revelador.Especial

¿Soberanía? ¿Para qué? ¿Para encubrir a un gobernador que pactó con una organización criminal? ¿Para seguir manteniendo las apariencias? ¿Para no desenmascarar a un embustero? ¿Para servir bajos provechos partidistas en detrimento de los intereses superiores de la nación?

La soberanía se ha perdido ya en un tercio del territorio nacional, miren ustedes, en las comarcas donde el Estado ya no lleva las riendas sino que los delincuentes son quienes mandan, quienes cobran impuestos (el llamado “derecho de piso”, que no es otra cosa que siniestra extorsión), quienes ponen y quitan a los oficiales de la función pública, quienes manejan a los cuerpos policiacos y, más inquietante todavía, quienes secuestran y asesinan.

En centenares de localidades, las personas son todo menos soberanas, sometidas a la ley del más fuerte bajo el imperio del terror. Justamente, ahí es donde tendría que actuar el gobierno —invocando, si le viniere en gana, el principio de “soberanía” (o cualquier otro que necesitase en la machacona empresa de asestarnos su encendida retórica nacionalista)— para rescatar, esa y no otra es la palabra, a los millones de compatriotas nuestros sojuzgados por los brutales narcos.

Llevamos ya años enteros de estar viviendo una situación absolutamente extravagante en este país, en palmario desafío la realidad misma de las cosas y sin responder a la descomunal anormalidad que está teniendo lugar en la vida pública. En este sentido, el caso del gobernador Rocha Moya es particularmente revelador: niega el hombre haberse reunido con El Mayo Zambada para que el narcotraficante mediara en su disputa con Héctor Cuén, antiguo rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, pero el encuentro, que en palabras de Zambada sí ocurrió, terminó en el asesinato de Cuén, maquillado torpemente por la mismísima Fiscalía estatal (hicieron un montaje para hacerlo parecer como un asalto en una estación de servicio) y la captura del líder del Cártel de Sinaloa.

Más allá de lo sospechoso del suceso, sobran testimonios y pruebas de que Rocha Moya llegó al gobierno de la mano del crimen organizado: hubo amenazas a los otros contendientes, robo de urnas, secuestros y flagrantes manipulaciones. Pero, lo dicho: está tan podrido lo público en México que el cobijo a parecido sujeto es un asunto de “soberanía nacional”. Uf.


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Román Revueltas Retes
  • Román Revueltas Retes
  • revueltas@mac.com
  • Violinista, director de orquesta y escribidor a sueldo. Liberal militante y fanático defensor de la soberanía del individuo. / Escribe martes, jueves y sábado su columna "Política irremediable" y los domingos su columna "Deporte al portador"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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