Deportes

Larcamón y los suyos, los encargados de la faena…

Esta vez, los horarios de los partidos sabatinos de futbol se acomodan bastante bien al trabajoso garrapateo de las líneas que ustedes, amabilísimos lectores, recorren con sus escudriñadoras miradas.

El tema es que el desenlace de los encuentros me concierne de muy particular manera, no en tanto que tibio seguidor de las Chivitas –en los hechos, la segunda Selección Nacional de este reinado azteca, sí señor— sino en mi condición de mezquino adversario de los odiosos americanistas.

Se trata de lo siguiente: los resultados del Necaxa-Querétaro, del Tigres-Chivas y del Atlas-Monterrey hubieren podido llevar a que el equipo de Coapa quedara momentáneamente fuera de la Liguilla, digo, siempre y cuando los chavos de Larcamón no “cruzazulearan” (nuestra lengua es cada vez más rica, qué duda cabe).

Y, bueno, a pesar de la exasperante derrota del equipo de mi ciudad de adopción, la muy habitable y armoniosa capital de los aguascalentenses (tranquilos, tranquilos, si fueren tan amables, aquellos de ustedes que me espetaron rabiosas ofensivas por haber utilizado este gentilicio, perfectamente admitido, en lugar del término “hidrocálido”), a estas alturas, o sea, a las 19 horas con 38 minutos del sábado , el América, miren ustedes, se encuentra en el noveno lugar de la tabla general en espera de lo que ocurra entre los tapatíos y esos Rayados que simplemente no levantan cabeza a pesar de la billetiza que han apoquinado sus señores accionistas, dueños, propietarios o lo que puedan ser.

Justamente, a propósito de la incurable aversión que me provocan las mentadas Águilas, me pregunto qué es lo que nos mueve a los millones de futboleros que compartimos este sentimiento. Las aficiones futbolísticas son muy pasionales las más de las veces y las rivalidades llegan a alcanzar muy altas temperaturas pero aquí hay algo, algo más, una antipatía tal vez comparable a la que el Real Madrid les despertaba a los catalanes en los tiempos de la dictadura franquista.

¿Es por el poder del dinero? Pues los equipos regiomontanos también manejan sus buenas millonadas. ¿Es porque son particularmente arrogantes sus seguidores? No serían los únicos: cuando ganan los que portan nuestra camiseta también nos ponemos bien petulantes. ¿Es por simple envidia, vistos sus títulos? Pues, ahí sí, la combinación de los éxitos alcanzados con la soberbia exhibida es muy difícil de digerir para los de la cofradía de enfrente.

En fin, a las 21 horas, terminado en un insípido empate el partido entre el CF Atlas y el CF Monterrey, el América sigue en el noveno puesto, con el Tijuana pisándole los talones. El Atlas y el León le sacan ventaja en la tabla, a un punto de distancia los dos.

Y, bueno, mando ya el artículo a la redacción de LA AFICIÓN: cuando aparezca en la edición digital de nuestro gran periódico, habremos visto si Larcamón y los suyos nos dieron gusto a quienes no comulgamos con la causa americanista.


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Román Revueltas Retes
  • Román Revueltas Retes
  • revueltas@mac.com
  • Violinista, director de orquesta y escribidor a sueldo. Liberal militante y fanático defensor de la soberanía del individuo. / Escribe martes, jueves y sábado su columna "Política irremediable" y los domingos su columna "Deporte al portador"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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