Espectáculos

La vida de Chuck

1.

Vi el póster color azul a la distancia y el título: “La vida de Chuck”. Va, dije, chido que hayan elegido al guapo Tom Hiddleston para la biopic del lobo solitario. Ojalá no salgan con una güanguez, rumié.

Para quienes amamos el cine de acción ochentero, la simple mención de la palabra Chuck nos reactiva así siempre en la memoria, el nombre de uno de los tres grandes actores y héroes de las pelis de acción de esa década.

Pero a diferencia de Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger, Norris cultivó su fama con apenas un puñado de filmes y una serie legendaria en la televisión, cuando las series se veían en capítulos semanales y, en el caso de países como México, con algunos años de diferencia respecto a Estados Unidos.

2.

Chuck Norris, nacido Carlos Ray Norris hace 86 años (los cumplió hace 11 días ????) fue antes que nada, un consumado deportista, karateka para más señas, de esos de cinta negra y toda la cosa. Quiso su estrella que su excelencia en este arte marcial, le sirviera para debutar en el cine.

3.

¡Y vaya debut! Nada más y nada menos que como antagónico de otra leyenda: Bruce Lee. Los 10 minutos finales de “El regreso del dragón” (1972), cuando Norris y Lee se agarran a cachetadas en el mismísimo Coliseo romano, cual modernos gladiadores, tatúan con fuego la imagen del futuro lobo solitario en nuestra cinefilia. Durante los siguientes años, en las pláticas con la palomilla, Chuck Norris será “el güerito que le puso una santa madrina al gran dragón”, hasta que se impuso el peso de la nómina y el digno rival cae abatido, como se dice ahora.

4.

Los 80, que vieron forjarse las leyendas de Stallone (autor total) y Schwarzenegger (la sabiduría para elegir los grandes papeles), fueron modestos pero consistentes para Chuck Norris. Cuatro películas le bastaron para ir cimentando un nombre a la sombra de los otros dos gigantes. “McQuade, el lobo solitario”(1983, diez años después de su debut), una mescolanza de spaghetti western con artes marciales que marcarían el estilo de sus personajes: duro, callado, solitario que se mueve bajo sus propias reglas y código moral.

“Perdido en acción” (1984), inevitablemente influido por Rambo. “Código de silencio” (1985) que recuerda sin duda al “Harry el sucio” de Clint Eastwood. A los 20 años, yo hubiera matado por tener una chamarra como la que Norris usa en la peli. Y finalmente, “Fuerza Delta” (1988), su coronación como héroe de acción, un personaje que curiosamente no copiaba a ninguno y sí prefiguraba a un Bruce Willis en “Duro de matar”, estrella naciente para los años 90.

5.

A esa edad, yo ya me iba despegando del cine palomero e ingenuo de mis héroes karatekas, demasiado influenciado por los Coppolas, Scorseses y Woodyallens. Por eso recuerdo a la distancia que el “güerito que apaleaba a Bruce Lee”, reaparecía en la serie “Walker, Texas ranger”, donde retomaba un personaje muy parecido a McQuade. La serie televisiva le ocupó a Chuck Norris toda la última década del siglo pasado (1993-2001). Una generación distinta a la mía aprendió a quererlo ahí.

6.

Dice Variety: “acción más que actuación caracterizan las puestas en escena de Norris”. ¡Caramba! Bastante trabajo implica mantener la ley y el orden, como para que todavía quisieran que fuera Stanilavski. Las pelis de Chuck era para verlas en los últimos cines gigantescos, no en la Cineteca. Esos que desaparecieron para dar paso a los cajones de zapatos de los centros comerciales.

7.

No volvimos a ver a nuestro héroe hasta la siguiente década, en una aparición más de homenaje que otra cosa, en “Los indestructibles 2”, la entrañable saga “de la polilla” emprendida por Sylvester Stallone. Los últimos 5 minutos del lobo solitario que hicieron aullar al respetable en la sala de cine y deslizar una furtiva lagrimita al de la voz. Era la despedida a un amigo que me acompañó en otra época, cuando iba al cine sin complejos y era tan feliz y no lo sabía.

8.

No sé qué visión tenga de Chuck Norris un chico o una chica de entre 10 y 20 años. Pero lo cierto es que las nuevas generaciones lo conocen por lo menos, por los “Chuck Norris facts”, esos chistes virales sobre una mítica superioridad física del personaje. Chuck Norris trascendió de personaje a meme. Larga vida a la leyenda.


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Roberto López
  • Roberto López
  • Director de CINEFILIA, pasión por el cine.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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