Dicen que todo comenzó con una servilleta. Eran los albores del nuevo milenio y el entonces gobernador Fernando Canales y su secretario de obras, Óscar Bulnes, quisieron dejar su marca a través de dos magnas obras firmadas por el arquitecto Santiago Calatrava: una cruz de 140 metros de altura, con brazos motorizados que subirían y bajarían como la bolita de la canción, y un puente atirantado sobre el río Santa Catarina, a la altura de San Pedro.
La cruz fue cancelada ante el daño ecológico y geológico que le causaría a la Sierra Madre, para alivio de quienes no queríamos recordar a diario que vivíamos en una de las ciudades más mochas del país. Pero el puente sí se construyó, inaugurándose con bombo y platillo el 28 de septiembre del 2003 con el nombre de Viaducto de la Unidad. Nomás que no fue hecho por Calatrava.
Cuando el arquitecto vino en el 2000 a la ciudad a semblantear el proyecto, imagino que mientras degustaba su reglamentario cabrito, les dibujó a sus anfitriones, en una servilleta de papel, un burdo sketch de los futuros monumentos. La leyenda dice que armados con eso decidieron evitarse los onerosos emolumentos del artista y, sin tanto protocolo, construirlo ellos solitos. Al arquitecto le dieron las gracias por peteneras y ya.
Al arquitecto le dieron las gracias por peteneras y ya
Cuando el gachupín se dio cuenta del timo puso el grito en el cielo. En febrero del 2003 llegó a la oficina de Bulnes una indignada carta de Robertina Calatrava, esposa y mánager del arquitecto. El gobernador Canales recibió otra del entonces embajador español, José Ignacio Carbajal. Ambas fueron respondidas argumentando que nunca se tramitó la propiedad industrial del concepto, que nada estaba registrado y que le hicieran como pudieran. A la fecha, Calatrava no puede oír mentar a la ciudad sin que se le llene la boca de justificadas injurias.
Todo esto viene al caso porque este periódico reveló hace unos días que a 18 años de su inauguración, y ya con harta agua pasada por su río habitualmente seco, nadie nunca le ha dado mantenimiento a sus tensores. Qué bueno que alguien se dio cuenta, para así evitar alguna tragedia, porque la constante vergüenza que le representa a la ciudad ese puente, esa, ni cómo evitarla. _
Roberta Garza
@robertayque