Cultura

Localizables

El tema pateó el avispero. Iba por la mañana en el auto mientras escuchaba la radio. En ella una voz conducía un noticiario y leía mensajes del “respetable”. Por alguna razón que no alcancé a escuchar la conversación se centraba en las llamadas telefónicas y la molestia que genera recibirlas.

La conductora del folletín expuso inopinadamente su punto de vista, señalando que a los números desconocidos no les prestaba atención. Ello generó una cauda mayor de respuestas. Desde las que la tachaban de hiperlactante hasta las que le daban la razón.

Había quienes sugerían preguntar por mensaje si se le podía marcar al interlocutor. Y otros que, de plano, se cerraban a la idea de siquiera pensar en acudir al telefonema, bajo el riesgo de atentar contra el espacio personal de alguien.

Como sea, el tema me puso a pensar en las maneras en que nos comunicamos en tiempos de tanta cercanía virtual, pero de gran distancia incluso de nosotros mismos. La idea de mantener cerca a quien está lejos y lejos a quien se encuentra próximo nunca como ahora resulta patente.

Por si fuera poco, hemos desarrollado estrategias definiendo para quiénes estamos disponibles y a quienes bloqueamos el acceso. E incluso hemos delimitado el contacto escandalizándonos si alguien tiene el atrevimiento de marcar sin avisar o sin alguna razón de urgencia que lo justifique.

Irónicamente, hay quienes no tienen empacho en hacer al mundo entero partícipe de la mitad de sus diálogos, gracias al artilugio de los audífonos con micrófono integrado. Y a otros no les importa que se sepa la charla entera teniendo el altavoz a tope, dejando en claro que no hay decoro ni suficiente basura sonora alrededor.

Lo único cierto es la necesidad del ser humano por decirse cosas. Por estar permanentemente en contacto con otros. Nicholas A. Christakis condensa en el libro Conectados la indeclinable voluntad por estar inmersos en la vorágine de la comunicación.

Privilegiando el imperio de las redes sociales, pondera la vocación por saberse parte de una red que valide identidades y otorgue legitimidad a la pertenencia a un entramado social. Pero además advierte los peligros que entraña esa humana preocupación.

En la era de los likes la emergencia de sucesos lleva a creer que todo es urgente y relevante. Y como la interacción suele ser instantánea hay poco margen para la privacidad, como no sea cerrando los accesos, siendo selectivo en los alcances y discriminador en las interacciones.

El riesgo latente es asumir que la accesibilidad y la localización son garantías de una respuesta abierta, permanente y disponible. Lo que hace de cada usuario de telefonía y del entorno digital individuos maniatados, estresables y proclives a caer en las garras de la hiperconectividad.


Google news logo
Síguenos en
Carlos Gutiérrez
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.