Política

La otra guerra de Putin

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La poca pericia que ha desplegado el viejo agente de la KGB en Ucrania desmiente su habilidad para combatir otro tipo de guerra, una que riega menos sangre pero que tarda mucho más en sanar.

Muchos años antes de que su orgullo y sus tanques se atoraran en el lodo cercano a Kiev, Putin comenzó a atascar las conciencias de pueblos históricamente considerados libres y demócratas, y por tanto rivales, gracias a incesantes campañas, principalmente en redes sociales, diseñadas para enturbiar la percepción de la realidad y el discurso público, promover el encono, el temor y la ira y diseminar teorías de la conspiración que minaran exitosamente la credibilidad institucional, y todo sin levantar demasiadas alarmas. Encima, cultivó esbirros comprados o alineados por conveniencia o llana estupidez en nichos de poder lejanos a sus consabidas égidas —digamos las venezolanas o cubanas—, culminando con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca; apenas un par de años antes, en 2014, un cronista deportivo le preguntó a Erik Trump cómo es que su familia pagaba tantos campos de golf teniendo tan mal crédito, y éste contestó: “Nosotros no usamos bancos americanos, obtenemos todos los fondos que necesitamos de Rusia”.

Pero no solo en Washington se hace borscht. La salida de Reino Unido del Brexit, con el consiguiente golpe a Europa, se debió en gran parte a la campaña nacionalista de Nigel Farage, irredento apologista de Putin, y Marine Le Pen perdió antier la presidencia francesa con un pelo más de 40 por ciento de los votos, a pesar de haber dicho, apenas la semana pasada, ya conociéndose a cabalidad las atrocidades cometidas por el carnicero ruso, que de ganar se distanciaría de la alianza histórica de Francia con la OTAN para acercársele a Moscú.

Y no hay que irse tan lejos: López Obrador ha minimizado una y otra vez el horror y la sangre que Moscú riega tan generosamente sobre Ucrania, acusando a la prensa de sesgada. Ya bien entrada la guerra dio su venia para el establecimiento de un grupo parlamentario “de amistad” entre Rusia y México. Y ayer mismo, dándole coba a ese bloque, en respuesta a los insultos humillantes que Trump le prodigó el fin de semana en uno de sus mítines, el Presidente de México contestó que Trump le caía bien: “Lo cierto es que nos entendimos y fue bueno para las dos naciones”.

No estamos hablando de detalles menores. Trump describió cómo en 2019 amenazó a nuestro país, en una visita no registrada de Marcelo Ebrard a la Casa Blanca cuando éste fue a Washington, con recetarnos aranceles si no le ponían “soldados gratis” en la frontera para detener la migración, y remató diciendo, con cara de satisfacción, que “nunca nadie se había doblado así, lo amenacé y se dobló”. No hay registro oficial de semejante reunión, pero es un hecho que poco después la Sedena envió 10 mil soldados a la frontera sur y 15 mil a la norte.

El horror sembrado por Putin en Ucrania está en todos los medios. Pero muy pocos están viendo el corrosivo veneno que, sin ser polonio o novichok, el Kremlin vierte día a día en el alma de las naciones hasta ahora libres, incluyendo a la nuestra. 

@robertayque

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Roberta Garza
  • Roberta Garza
  • Es psicóloga, fue maestra de Literatura en el Instituto Tecnológico de Monterrey y editora en jefe del grupo Milenio (Milenio Monterrey y Milenio Semanal). Fundó la revista Replicante y ha colaborado con diversos artículos periodísticos en la revista Nexos y Milenio Diario con su columna Artículo mortis
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