En la historia contemporánea han sido pocas las veces cuando una gubernatura estatal sirvió como trampolín para llegar a la Presidencia de México. Del siglo pasado destacan los casos de Venustiano Carranza, Lázaro Cárdenas del Río o Miguel Alemán Valdés.
Sin embargo, la mayoría de los presidentes de México acumularon capital político desde otras trincheras, antes de animarse a competir por la silla más encumbrada. El siglo XXI, que trajo cambios dramáticos a la política mexicana, modificó las reglas del juego. Vicente Fox Quesada desafió desde la oposición a Ernesto Zedillo, a partir de la gubernatura de Guanajuato. A su vez, Andrés Manuel López Obrador se construyó como opción presidencial, en 2006, a partir de la jefatura de Gobierno de CdMx.
Enrique Peña Nieto igualmente retó, desde la oposición, teniendo como pista de despegue a la gubernatura de Estado de México.
Esta corta tradición podría verse interrumpida en 2024. Si bien la contendiente con mayor popularidad en las encuestas recientes, Claudia Sheinbaum Prado, ejerce como jefe de Gobierno en la ciudad capital, ella es todo menos una candidata de oposición.
Hoy, entre los aspirantes alternativos que podrían presentar algún desafío desde sus gubernaturas se asoman solamente Enrique Alfaro Ramírez, mandatario de Jalisco, y Francisco García Cabeza de Vaca, gobernador de Tamaulipas.
Sin embargo, Alfaro, además de que cada día parece menos opositor, no trae buenos números en las encuestas que miden su desempeño. Además, padece un pleito creciente con el partido que podría postularlo: Movimiento Ciudadano.
Respecto a García Cabeza de Vaca, si bien no tuvo que abandonar su cargo por las imputaciones lanzadas desde la FGR, por supuesto lavado de dinero, ciertamente el episodio del falso desafuero lastimó su reputación como presidenciable.
El PAN sabe que con este caballo no llegaría muy lejos.
Zoom: Cada día son más las y los gobernadores que, sin importar el partido en el que militan, no representan desafío alguno frente a los deseos de Andrés Manuel López Obrador. El Presidente ha domado, prácticamente por entero, a la Federación. De ahí que hoy no haya retador ajeno a su círculo que provenga de las entidades federativas.
Ricardo Raphael
@ricardomraphael